La crisis de identidad de Paul Krugman

Por Benjamin Lee. (Publicado el 25 de septiembre de 2009)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/story/3691.

 

Cualquiera que lea a Paul Krugman Nuestro último “Premio Nobel de Economía”, sabe éste cree que la inflación es una amenaza en absoluto para la economía. Es un defensor habitual de grandes déficits fiscales y políticas monetarias expansivas, afirmando que son la vía de salvación de nuestra llamada “espiral deflacionaria” (Ignoraremos el hecho de que esta “espiral deflacionaria” incluye seis meses seguidos de incrementos en los precios y quejas constantes del propio Sr. Krugman acerca del enorme aumento de los costes en servicios de salud).

En 2009, Krugman afirmó que “los déficits han salvado al mundo”. Sin embargo, en 2003, cuando Alan Greenspan y la administración Bush estaban destruyendo el balance nacional, Krugman temía a la inflación como a la muerte. El resto de este artículo incluye varios párrafos del artículo del Sr. Krugman del 11 de marzo de 2003, “A Fiscal Train Wreck” [“Un choque de trenes fiscal”].

“Cuando amenaza guerra, es el momento de estar preparado. Así que la semana pasada me pasé a una hipoteca de tipo fijo. Esto significa cuotas mensuales más altas, pero estoy aterrorizado acerca de lo que va a ocurrir a los tipos de interés una vez que los mercados financieros descubran acerca de las implicaciones de los déficits presupuestarios aumentando desmesuradamente”.

Desde 2003, son es sólo que el dólar haya perdido poder de compra, sino asimismo las presiones inflacionarias han crecido como cánceres. Como consecuencia, nuestro déficit es mayor y nuestra economía más débil. Entretanto, Ben Bernanke ha puesto a funcionar las impresoras a toda marcha y no hay indicios de que va a ralentizarlas en poco tiempo.

“La semana pasada la Oficina del Presupuesto del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés) rebajo de nuevo sus estimaciones. Hace sólo dos años, pueden recordar, la CBO preveía una superávit a diez años de 5,6 billones de dólares. Ahora prevé un déficit a diez años de 1,8 billones”.

En 2009, la proyección de déficit es ahora de 9 billones. Es una variación en 14 billones del superávit de 5,6 billones hace ocho años. Deberíamos hacernos un favor y dejar de actuar como si cualquiera de sus previsiones fuera realista. Si Las Vegas admitieran apuestas, la diferencia aumentaría en otros 7 billones. En lo que se refiere a la CBO, el Sr. Krugman dice

“la Oficina del Presupuesto del Congreso opera bajo reglas que le obligan a llevar cristales de color rosa”.

Estamos jorobados cuando un déficit de 9 billones de dólares es la versión de color rosa. Quizá deberíamos prepararnos para un déficit de 16 billones.

“Lo que da realmente miedo, lo que hace que una hipoteca a tipo fijo parezca una buena idea es la amenaza inminente a la solvencia del gobierno federal.

Esto puede sonar alarmista: ahora mismo, el déficit, aunque enorme en términos absolutos sólo es del2, pongamos del 3, bueno quizá del 4% del PIB. Pero no se trata de eso.”

Si a Paul Krugman le preocupaba  un déficit de 3 billones y una relación deuda/PIB del 4% hace seis años, un déficit presupuestario de 9 billones y relación deuda/PIB del 40% hoy en día debería de hacerle prepararse para el Armagedón financiero. La realidad de la situación es que estamos afrontando la mayor crisis monetaria de la historia de nuestra nación.

“A causa de las futuras responsabilidades de la Seguridad Social y el Medicare, el verdadero aspecto del presupuesto es mucho peor de lo que sugieren los números convencionales del déficit”

Eso es exactamente lo que dicen hoy en día los economistas más sensatos. Curiosamente, ahora el Sr. Krugman prefiere ignorar a su conveniencia esas responsabilidades de la Seguridad Social y el Medicare a las que tanto temía en 2003. No olvidemos que también ignora a su conveniencia las responsabilidades comprometidas también con Fannie Mae y Freddie Mac.

“Mi predicción es que los políticos acabarán tentados de resolver la crisis en la manera en suelen hacerlo los gobiernos irresponsables: imprimiendo dinero, tanto para pagar las facturas actuales como para desinflar la deuda.

Y cuando esa tentación se haga evidente, los tipos de interés subirán”.

Su apunte es aquí correcto al 100% y crucial. El gobierno, ahora bajo Barak Obama, ha entrado oficialmente en la etapa de imprimir dinero para pagar sus facturas y desinflar la deuda. El problema es que el Sr. Krugman ahora niega que estén ocurriendo esas acciones (imprimir dinero) y usa un megáfono para alabar el auxilio cuantitativo realizado por Ben Bernanke.

También ataca habitualmente a cualquiera que mencione la posibilidad de que aumenten los tipos de interés. El Paul Krugman de 2009 está en completo desacuerdo con el Paul Krugman de 2003.

“Creo que lo principal de  mantener ahora bajos los tipos de interés de largo plazo es la disonancia cognitiva. (…) El ultra-dirigente Comité para el Desarrollo Económico advierte ahora que ‘una crisis fiscal amenaza nuestro futuro nivel de vida’”

Obviamente el Sr. Krugman temía la inflación. Quería que su estupenda casa en Princeton se pagara con dinero falso de la Reserva Federal. En un futuro cercano, acabará cumpliendo su deseo.

El mensaje clave es que en 2003, el Sr. Krugman escribió un gran artículo con un retrato increíblemente preciso de la salud financiera de los Estados Unidos en ese momento. No hay duda de que George W. Bush fue el peor presidente que hemos tenido. Tampoco hay duda de que Alan Greenspan ha sido el peor presidente de la Reserva Federal que hemos tenido.

El problema es que todo lo que escribe ahora el Sr. Krugman contradice completamente su artículo de 2003, a pesar del hecho de que todos los problemas fundamentales que tenía la economía hace seis años están ahora mucho peor. El Sr. Krugman no tiene nada que decir a que Barack Obama y Ben Bernanke cometan las mismas atrocidades que la anterior administración. El presidente Obama ha aumentado cada presupuesto, incluido el militar, mientras que Bernanke hace funcionar las imprentas más rápido de lo que Greenspan hizo jamás.

El Sr. Krugman ha afirmado constantemente durante 2009 que no hay peligro de que aumenten los tipos de interés en el futuro y que el déficit presupuestario no es desastroso en comparación con el de los 1940  de Estados Unidos y los 1990 de Japón.

Pero nuestro PIB consiste en buena parte en gasto del gobierno y en un sector servicios basado en el consumidor (que aparentemente no cuenta en el pensamiento de nuestro típico keynesiano excéntrico). Por tanto, nuestro PIB sobrevalora mucho nuestra capacidad productiva nacional y ya no es una medida de nuestra fortaleza económica. ¿Cómo puede un país que produce tan poco tener alto “Producto” Interior Bruto?

Después de la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos eran una nación acreedora. Japón es actualmente una nación acreedora. Los Estados Unidos actuales son una nación deudora, de hecho la mayor que ha visto el mundo. Nuestra deuda se sostiene externamente, mientras que en Estados Unidos en los 1940 y Japón en lo 1990 se sostenían internamente.

En el pasado, financiamos nuestra deuda mediante bonos a 30 años, como hizo Japón. Hoy, una buena parte de nuestra deuda se financia con bonos a 2 años. ¿Qué pasaría esos tipos de interés aumentan? Los Estado Unidos deben recurrir a la imprenta para evitar el default.

“Los inversores siguen sin creer que los líderes de los estados están actuando como los dirigentes de una república bananera. Pero he hecho cálculos y he llegado a mis propias conclusiones… y he fijado mi tipo”.

Dadas las acciones de nuestra administración, nos estamos convirtiendo oficialmente en una república bananera; no importa cuántas veces nos diga el Sr. Krugman en TV “no somos Argentina”. El Sr. Krugman tomó una decisión inteligente en 2003 al convertir su hipoteca a un tipo fijo durante 30 años. ¿Por qué demonios recomendaría que toda la nación se endeude con bonos a 2 años? Esencialmente Estados Unidos está firmando una hipoteca subprime y suponemos que podemos sencillamente refinanciarnos antes de que los tipos aumenten.

El Sr. Krugman podría hacernos un favor y decar de mentir a los estadounidenses. Cuando aumenten los tipos de interés y la inflación aumente desmesuradamente sin control, millones de estadounidenses se preguntarán por qué paul Krugman nos dijo que eso no iba a apasar. Con cada palabra que escribe, me pregunto lo grande que es realmente la conciencia de un progresista.

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Benjamin Lee es doctorando en el Departamento de Química y Biología Química en la Universidad de Rutgers.

Published Sat, Sep 26 2009 12:28 PM by euribe