El patrón oro y la Gran Depresión

Por Robert P. Murphy. (Publicado el 30 de octubre de 2009)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/story/3778.

                         

Paul Krugman ha concentrado su fuego recientemente en quienes “se dan golpes de pecho” por la caída del dólar. Es especialmente desdeñoso con quienes recomiendan una vuelta al patrón oro. Para Krugman, un simple vistazo a los hechos históricos demuestra que fue una superstición fetichista  por el metal amarillo lo que prolongó la Gran Depresión.

Una respuesta cuidadosa y completa a las acusaciones de Krugman implicaría una explicación del patrón oro clásico y la maravillosa paz y prosperidad que derramó en el mundo. Sólo cuando los principales países abandonaron el oro durante la Primer Guerra Mundial empezaron los grandes desequilibrios en el comercio internacional, desequilibrios que acabaron explotando durante los inicios de los 1930.[1] Como buen cerdo capitalista, recomendaré al lector mi libro sobre la Depresión para saber la historia completa.

Por suerte, podemos seguir un atajo en este artículo. Empleando el propio gráfico de Krugman podemos ver que la defensa del abandono del oro (y la devaluación de monedas por este proceso) no es tan directa como el parece pensar.

El gráfico de Krugman como defensa de la devaluación

Aquí tenemos a Krugman realizando su gráfico. Advirtamos que el tachado y el texto entre corchetes que lo acompaña están en el artículo de Krugman. Lo que pasó es que Krugman originalmente escribió un orden de países abandonando el oro, después un lector le dijo en los comentarios que estaba equivocado, así que Krugman corrigió su error evidente y lo explicó entre corchetes. Lo he incluido tal y como está más abajo, ya que la explicación de Krugman entre corchetes deja claro cuál es su postura:

“Si hay lección abrumadora de la Gran Depresión es que poner una mayor prioridad en estabilizar la moneda nacional que en la recuperación doméstica es algo completamente desastroso. Barry Eichengreen apuntaba hace años que las principales econmías abandonaron el oro en el siguiente orden: Japón, Alemania, Inglaterra Inglaterra, Alemania, EEUU Francia [estaba equivocado en el primer borrador: la correlación entre el abandono del oro y la recuperación de hecho perfecta]. Y aquí está lo que ocurrió con su producción industrial (…)”.

Krugman reproduce un gráfico de este escrito de Barry Eichengreen. Ha sido bastante popular en la blogosfera progresista: incluso Brad DeLong muestra una versión modificada en el margen izquierdo de su página principal. Aquí está el gráfico que supuestamente expone contundentemente el hechote que el patrón oro causó (o al menos exacerbó) la Gran Depresión:

Figure 1
Producción industrial ajustada a la inflación

(Índice 1929=10, medias anuales, abscisas apuntando ala mitad del año)

Antes de continuar, aclaremos por qué Krugman piensa que el gráfico anterior es tan dañino para los defensores del oro. En 1937, si ordenamos la producción industrial de las naciones en relación con los niveles de 1929, el orden es Japón, Inglaterra, Alemania, Estados Unidos y finalmente Francia. Si ahora preguntamos en qué orden abandonaron los países el patrón oro. ¡Vaya, la respuesta (nos dice Krugman, después de hacer la corrección a su artículo original) es la misma! Así que esta es una evidencia aparentemente decisiva de que abandonar el oro era el camino para salir de la Gran Depresión.

Problemillas con las fechas

El primer problema con la explicación de Krugman es que ha puesto mal las fechas. Por ejemplo, el propio Krugman reproduce la siguiente corrección del historiador económico Peter Temin:

Alemania abandonó el oro antes que Reino Unido, en 1931, en julio y agosto, es decir antes de finales de septiembre, cuando devaluó Reino Unido. Sin embargo la historia es un poco compleja, porque Alemania abandonó el oro eliminando su libre circulación. Mantuvieron estable el valor del marco durante todo el periodo nazi (ver el buen libro de Adam Tooze), pero controlaban el flujo de moneda extranjera. La razón de que esto no aparezca en el gráfico es que el Canciller alemán en 1931 (Bruening) siguió los dictados del patrón oro en 1931, manteniendo altos los tipos de interés y deflacionando la economía. Esto es lo que yo llamaba la mentalidad del patrón oro en Lessons from the Great Depression [Lecciones de la Gran Depresión] (1989).

Así que ya vemos matices en la historia oficial. Realmente no es ligar un moneda al oro per se lo que era el problema: el problema era rehusar devaluar una moneda (lo que el patrón oro hacía difícil).

Pero entoces tenemos otro problema. En el gráfico, Japón es el mejor ejemplo. Aparentemente abandonó el oro el primero, tuvieron una recuperación casi inmediata y acabaron con la mayor producción en 1937. Y aquí está mi problema: ¿Por qué estos diferentes sitios (p.ej., aquí y aquí) de Google me dicen que Japón abandonó el patrón oro en diciembre de 1931, bastantes mesas después de Gran Bretaña (en septiembre de 1931)?

Ahora bien, Japón acababa de volver al oro el año anterior, en enero de 1930, así que tal vez la lista de fechas de Krugman se basa en eso. En otras palabras, quien le dijera a Krugman que Japón fue el primero en abandonar el oro, podría estar considerando el periodo que va de enero de 1930 a diciembre de 1931 como insignificante.

Sea como sea, los cinco países bajo discusión estaban en un patrón oro en enero de 1931. Luego si preguntamos en que orden eliminaron la ligazón de sus monedas al oro, la lista real es: Alemania, Inglaterra, Japón, Estados Unidos y Francia.

Advertimos que la correlación “perfecta” citada por Krugman se ha roto significativamente. Sí, los países 4º y 5º en abandonar el oro acabaron 4º y 5º respectivamente en términos de producción industrial en 1937. Pero los otros tres países están ahora ordenados como si la correlación fuera precisamente la opuesta a la de la afirmación original de Krugman. Esto es, el 3º país en abandonar el oro (Japón) es el 1º en producción, el 2º país que abandona el oro (Inglaterra) es el 2º en producción y el 1º país en abandonar el oro (Alemania) es el 3º en producción. Si sólo nos hubiéramos fijado en estos tres países, podríamos concluir que “la historia demuestra” que abandonar el patrón oro es la forma de paralizar la recuperación económica.

Krugman puede citar otras políticas si quiere. Ese es el arreglo que hace Brad DeLong, cuando titula su versión del gráfico para indicar que un país necesita abandonar el oro empezar su “New Deal” para que funcione la medicina. Sólo estoy apuntando aquí que parece que la historia de Krugman refiriéndose a las fechas de abandono del oro es errónea. Cuando el “modelo” sólo funciona en tres de los cinco países, es hora de dejar ese argumento concreto y encontrar otro distinto para dar una opinión.

¿Realmente la producción industrial responde a la devaluación?

Pero vayamos más allá de los detalles sobre las fechas concretas. Si resultara que el orden original de Krugman de devaluaciones históricas fuese correcto ¿daría a los partidarios del patrón oro algo sobre lo que preocuparse?

Realmente no. Recordemos que el atractivo del gráfico anterior es que parece demostrar que de 1929 a 1937 la producción industrial es proporcional a la velocidad  con la que un país abandonaba la relación con el oro de su moneda. ¿Pero qué tienen de mágico los años 1929 a 1937? Creo que la única cosa objetiva sobre ello es que 1937 es el primer año en que todos esos países abandonaron la relación.

 Si hubiéramos ampliado el espacio temporal, ¿qué habría ocurrido? Después de todo, la Gran Depresión no se había acabado en 1937, así que no está claro que estemos viendo todo el panorama en el gráfico de Eichengreen. No tengo un acceso fácil a las cifras brutas, pero no me extrañaría que el orden cambiara si viéramos los datos de 1938 o 1939. Naturalmente, al situación militar en Europa sería aquí relevante, pero también lo era en 1937.

Pero incluso si miramos los datos en el plazo seleccionado, no es obvio que el abandono del oro debería ser la justificación del rescate de la producción industrial de diversos países. En lugar de comparar simplemente la producción de 1929 con la de 1937 y después comparar la clasificación de los países en este aspecto con el orden en que abandonaron el oro, podemos ver los supuestos efectos benéficos que juega la devaluación en el tiempo.

Por ejemplo, Alemania y Estados Unidos experimentaron un rebote significativo en (la media anual de) producción industrial de 1932 a 1933. Krugman quiere adjudicar al abandono del oro esta proeza. Aún así, Francia también experimentó esa recuperación significativa de 1932 a 1933, aunque estuvo ligada al oro hasta 1936.

Así que aunque es posible que el gráfico muestre los beneficios para Japón e Inglaterra de abandonar el oro en 1931, sin duda no muestra los beneficios para Estados Unidos y Alemania. Krugman podría decir que fue la recuperación de Estados Unidos y Alemania la que tiró igualmente de Francia, pero esa causalidad no se desprende del propio gráfico. Y Krugman cita el gráfico como evidencia independiente de la estupidez del patrón oro.

Por fin, veamos con un poco más de detalle el caso de Estados Unidos. Un crítico del patrón oro ve el gráfico anterior y concluye “Mantenerse en el oro llevó a la economía al sumidero, pero una vez que FDR liberó el dólar de sus ataduras en marzo de 1933, las cosas hubo una navegación tranquila”.

Pero no, eso no es lo que muestra el gráfico. Antes de ocuparme de ello necesitamos, sin embargo, aclarar algo: Los Estados Unidos abandonaron la ligazón histórica con el oro a 20,67$ la onza en marzo de 1933, cuando FDR se apoderó del oro estadounidense a punta de pistola. Luego literalmente fijó el precio del oro basado en supersticiones como “el número de la suerte”. (Explico estas frases aparentemente de chalado en mi libro). Pero en 1934 el dólar fue re-ligado al dólar a 35$ la onza, donde se mantuvo hasta que el (supuestamente) conservador del libre mercado Nixon abandonó realmente el patrón oro en 1971. Véanlo ustedes mismos:

Figure 2

Así que con esta información histórica en la mano, miren de nuevo el supuestamente dañino gráfico de Eichengreen. Sí, los Estados Unidos disfrutaron de una recuperación acusada de la producción en 1933 en relación con 1932. Pero también disfrutó de un crecimiento significativo en 1935 y 1936, cuando el dólar se había vuelto a ligar al oro (a una paridad inferior). No es obvio en absoluto que fuera el patrón oro el que afectara los movimientos de producción industrial en EEUU de 1929 a 1937.

Por qué abandonar el oro podría haber impulsado la producción

Recordemos que “abandonar el oro” no es como afeitarse el bigote. Cuando un país elimina una ligazón, en la práctica está robando a cada a cada inversor que tenga activos ligados a él. Por tanto no es sorprendente que algunos países puedan experimentar una prosperidad aparente (especialmente a corto plazo) al abandonar el oro.

Sería lo mismo que si alguien acabara de comprarse una casa cara sin cuota de compra y no planeara solicitar más préstamos en breve, podría indudablemente ganar un dinero “abandonando su hipoteca” (suponiendo que el banco no pueda quedarse con la propiedad). Eso no significa una inyección en la economía. (Aunque, por supuesto, todas las analogías fallan en la crisis actual. ¡Los expertos realmente piensan que ahora sería una buena idea “abandonar las hipotecas”!

Parte de lo que ocurrió en los años 1930 fue que los países que se mantuvieron en el oro se vieron dañados cuando otros gobiernos renegaron de sus obligaciones contractuales. Por ejemplo, una de las pruebas irrefutables para la defensa de los anti-oro es que la Reserva Federal tuvo que subir los tipos de interés (después de llevarlos a mínimos históricos) en 1931, en respuesta al abandono de Gran Bretaña del oro. Lo que ocurrió fue que los inversores de todo el mundo  temieron que Estados Unidos siguieran el ejemplo británico, así que empezaron a cambiar sus dólares por oro, drenando así las reservas de EEUU. Por tanto, la Fed tuvo que elevar los tipos de interés  en EEUU para parar la salida de oro.

La inflación puede ayudar si el gobierno apoya la subida de sueldos

Otro factor importante es que los gobiernos en los 1930 estaban interviniendo en los salarios y precios más que en cualquier situación previa (de paz) en la historia. Por ejemplo, después del crack de 1929, el Presidente Herbert Hoover empezó una ronda de reuniones con dirigentes de grandes empresas y sindicatos, diciéndoles que bajar los salarios (la respuesta habitual en depresiones anteriores) sería desastroso, porque entonces los trabajadores no ganarían lo suficiente como para comprar los productos.

Esto significaba que las nóminas nominales caerían mucho más lentamente que los precios durante los primeros años de la Gran Depresión. En consecuencia, si se mantenía el empleo, ¡se experimentaba un aumento mayor  en el salario real (ajustado a la inflación) durante los primeros 1930, que durante los felices 1920! Así que no sorprende que el desempleo alcanzara niveles récord durante el primer y único mandato de Hoover. Si un presidente que tener un enorme exceso en el mercado laboral durante su administración, los libros de texto de economía dicen que se apoyen salarios pro encima del nivel del mercado.

En este contexto, cuando FDR renegó de la promesa del gobierno de EEUU de redimir dólares por oro, permitió a la Reserva Federal inundar la economía con dólares nuevos. El decreciente nivel de precios se dio la vuelta de inmediato, como indica este gráfico:

Figure 3
Índice de Precios al Consumo para todos los consumidores urbanos: Todo comprendido.

Fuente Departamentote Trabajo de EEUU: Oficina de Estadísticas Laborales

Las áreas grises indican recesión en EEUU

Hablando en general, imprimir papeles verdes no hace una economía más productiva: simplemente redistribuye la propiedad existente al timepo que hace más difícil planificar el futuro. Pero si el gobierno también evita que los salarios bajen a su nuevo nivel de mercado. La inflación monetaria tiene el beneficio de reducir el desempleo.

Por supuesto, esta observación no es una justificación de lo que hizo FDR. Si se hubieran dejado al mercado los precios y salarios, la recuperación habría sido rápida, como lo fue la depresión de 1920-1921. Aún así, los defensores del patrón oro tienen que entender por qué la economía se recuperó aparentemente tan rápido después de que FDR devaluó el dólar.

Conclusión

Intuitivamente, no tiene sentido decir que la mayor dislocación de las economías mundiales en los 1930 podría haberse resuelto simplemente imprimiendo papeles. Cuando examinamos en detalle la evidencia gráfica que aparentemente prueba esta extraña afirmación, vemos cómo se deshace. Krugman y amigos necesitan convencernos primero, que su historia es correcta, y segundo, que sus gráficas realmente prueban lo que ellos afirman.

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Robert Murphy, investigador adjunto del Mises Institute y miembro de la facultad de la Universidad Mises, gestiona el blog Free Advice y es autor de The Politically Incorrect Guide to Capitalism, Study Guide to Man, Economy, and State with Power and Market, Human Action Study Guide y The Politically Incorrect Guide to the Great Depression and the New Deal.



[1] La Primera Guerra Mundial no hubiera durado tanto si los gobiernos se hubieran visto forzados a pagarla exclusivamente mediante impuestos o préstamos. Suspendiendo sus ataduras con el oro, los principales beligerantes (excepto los Estados Unidos) pudieron financiar también la guerra con inflación. (La Reserva Federal también recurrió a la inflación para financiar la guerra, aunque estaba limitada porque los Estados Unidos seguían en el patrón oro).

Published Sat, Oct 31 2009 5:35 PM by euribe

Comments

# La solución mágica de Krugman a los males presupuestarios

Sunday, November 29, 2009 7:12 AM by Mises Daily en español

Por Robert P. Murphy. (Publicado el 13 de noviembre de 2009) Traducido del inglés. El artículo