La luz de la libertad brilla con fuerza en Polonia

Por Arthur Foulkes. (Publicado el 16 de diciembre de 2009)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/3919.

                         

En mi infancia, Polonia era parte del “bloque del Este”, atrapada en la órbita represiva de la Unión Soviética. Durante décadas hubo tropas soviéticas apostadas en Polonia y el Kremlin dirigía las decisiones políticas importantes por encima de los líderes locales polacos. La ideología oficial polaca y la filosofía de gobierno era el comunismo.

Hoy Polonia, como el resto de Europa y Occidente, tiene una economía mixta. El gobierno juega un papel muy importante en la vida económica. La mayoría de los polacos, según me dijeron en una reciente visita al país, son socialistas de hecho. El pasado comunista se mira generalmente con desprecio, pero el objetivo de la mayoría de los polacos no es una sociedad de laissez faire, sino una sociedad modelada como las economías mixtas de la Europa Occidental, esto es, socialdemocracias.

Sin embargo hay unos pocos signos esperanzadores para los partidarios en general del laissez faire y el gobierno limitado.

Lo más importante es que Polonia es la residencia de algunas organizaciones e individuos muy comprometidos y activos con el libre mercado. Por ejemplo, mi reciente viaje a Varsovia fue presentado y patrocinado por el Instituto Ludwig von Mises de Polonia. El LvMI polaco, con sede en Varsovia, realizó un excelente seminario de cuatro días sobre la actual crisis financiera. Muchos jóvenes estudiosos polacos presentaron trabajos eruditos analizando la reciente catástrofe financiera. Más de 60 personas acudieron al seminario, en su mayoría estudiantes universitarios o graduados, pero también alguna gente de negocios.

Mientras estaba en la conferencia de Mises también conocí al director de la Fundación Polaco-Americana para la Investigación y Educación Económica. La Fundación acogería una visita ese mismo mes de Sheldon Richman, editor de The Freeman. Está claro que quedan bolsas de apoyo a la libertad económica en Polonia, a pesar de muchas décadas de opresión colectivista.

Poco después de mi llegada a Varsovia, pregunté a mi anfitrión polaco, el presidente el Instituto Mises de Polonia cómo era la vida en el país antes del fin del comunismo. “Era exactamente como en el libro de Goerge Orwell, 1984”, contestó. “A la libertad se la llamaba esclavitud y a la esclavitud se la llamaba libertad”. La vida diaria era muy deprimente, dijo.

En otro momento pregunté a una mujer polaca más joven si tenía algunos recuerdos de los tiempos del comunismo. Dijo que recordaba lo rápido que tenía que ir su familia a la tienda de comestibles si se corría la voz de que la tienda había recibido un nuevo envío de pan.

Otro joven polaco al que conocí durante la conferencia se ofreció a enseñar a los estudiantes de bachillerato polacos alguna economía muy básica. Su compromiso con la libertad fue quizá el más impresionante que vi.

“Soy la primera persona de mi familia en generaciones que no se ve reprimido por los comunistas”, me dijo. Su abuelo había luchado en Polonia contra los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, pero bajo el poder ruso fue a prisión bajo la acusación de conspirar con los alemanes. La lucha por la libertad individual y la libertad económica era claramente un asunto profundamente personal para este joven.

En otro momento de la conferencia, un economista de la “Nueva Izquierda” debatió con un economista del libre mercado. Al final de este ardiente e ilustrativo debate, el profesor izquierdista afirmó con bastante claridad que “sin duda los precios del libre mercado son necesarios para una economía racional”. Me quedé literalmente boquiabierto. ¿Cuántos profesores universitarios estadounidenses comprenden esto y estarían ahora mismo dispuestos a decirlo?

En el centro de Varsovia hay un edificio muy alto. El ojo lo descubre inmediatamente al mirar el horizonte deshilvanado. Esta masa en forma de torre fue un “regalo” de Stalin al pueblo polaco al final de la Segunda Guerra Mundial. Todos los polacos con los que hablé lo describieron como “el regalo que no podíamos rechazar”. Es enorme, sucio y está rodeado de estatuas. Una estatua es la de una persona portando un libro con el nombre de Marx claramente escrito en la portada.

La tendencia política en América y Europa Occidental es actualmente hacia un mayor control del gobierno sobre la sanidad, la educación, la banca, las finanzas, la industria, la vivienda, la agricultura, la energía y el transporte. En resumen, la tendencia es hacia más coerción y menos libertad. El respeto por la libertad económica, el libre comercio y la propiedad privada parecen estar en franca retirada.

Una joven polaca me preguntó: “¿Dónde están los estadounidenses de los que siempre he oído hablar? ¿Dónde están los estadounidenses que creen en el individualismo y la libertad económica?”

“Creo que siguen ahí”, respondí, “Algunos puede que se acaben de levantar”.

El deseo humano de libertad siempre se ha topado con aquéllos que creen que “demasiada” libertad es algo malo y que el “bien común” (definido por alguna élite) está por encima de los derechos del individuo. Ése era el mantra de Hitler. Es la creencia subyacente de quienes hoy trabajan para aumentar el control del gobierno en Estados Unidos.

En un momento como éste, es bueno saber que en un lugar lejano, un lugar con una historia aún reciente de opresión colectivista, el deseo humano de libertad sigue brillando con fuerza.

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Arthur Foulkes es periodista y vive en Indiana.

Published Thu, Dec 17 2009 1:53 PM by euribe