Oro y armas de fuego

Por Doug French. (Publicado el 1 de enero de 2010)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/4003.

 

En su extraordinario libro Democracy: The God that Failed, Hans Hermann Hoppe apunta que el proceso de civilización se detiene cuando el gobierno viola continuamente los derechos de propiedad.

El proceso natural de civilización se produce mediante el aplazamiento del consumo, el ahorro y la creación de capital. No hacerlo lleva a una mayor preferencia temporal de la sociedad.

Cuando se produce un desastre natural o un atracador te roba en un callejón, “el efecto de esto en la preferencia temporal es momentáneo y no sistemático”, explica Hoppe.

Las víctimas tienen derecho a defenderse contra el agresor individual y prepararse para las calamidades del acto ocasional de Dios. Se reasignarían los recursos para defendernos contra potenciales ladrones y se realizarán provisiones para potenciales desastres naturales.

Sin embargo, cuando el agresor es el gobierno, se considera legítimo y “una víctima no puede defenderse legítimamente contra estas violaciones”. La democracia legitima esta agresión del gobierno porque la violencia viene sancionada por la mayoría de los votantes.

Este proceso de descivilización que describe Hoppe continúa a tropezones. Los ignorantes siguen viviendo en el país de nunca jamás, creyendo que cada nuevo gobernante significa un cambio y que su vida y felicidad pueden ponerse con seguridad en manos de un gobierno amable y bondadoso. Pero la actual largueza del gobierno (con sus rescates, impresión de moneda y violaciones de derechos) ha alertado a más de unos pocos individuos para hacer lo que es natural: defenderse a sí mismos y prepararse para lo peor.

El dinero de curso legal del gobierno (el dólar) está en cuestión. Mientras la maquinaria monetaria de reserva fraccional de los bancos comerciales está parada con amortizaciones de préstamos y quiebras, la Reserva Federal ha expandido su balance como nunca antes. El Hombre del año Ben Bernanke tiene un meido mortal a la deflación y John Maynard Keynes es de nuevo un héroe. El pastel de la inflación está en el horno, aunque todavía no está listo.

Y la actual administración no parece ser amiga del derecho de propiedad de protegernos a nosotros mismos. El presidente cree que sólo las fuerzas seguridad del estado deberían llevar armas.

Así que mientras tipos con altas preferencias temporales como Shannan DeCesare gritan “Felices Navidades a mí” después de deshacerse de varias joyas de oro por 610$ en una fiesta de oro, los que tienen preferencias temporales bajas hacen cola en casas de empeños y exposiciones de armas de fuego para comprar oro, plata, plomo y armas.

DeCesare asistió a una fiesta oro que el Wall Street Journal describe como un ejemplo de las nuevas fiestas Tupperware. Estas fiestas atraen a las masas del oro por dinero que tratan de mantener un estilo de vida propio del boom deshaciéndose de sus objetos de valor. La gente falta de liquidez acaba llevándose entre un 65% y un 75% de lo que el oro habría costado a un orfebre, de acuerdo con el WSJ.

Esas fiestas ofrecen una atmósfera confortable para vender el metal amarillo. “Puede ser realmente difícil para mucha gente entran en una tienda de joyería o casa de empeños llevando una pequeña bolsa de oro”, dijo al WSJ Lisa Rosenthal, propietaria de Party of Gold. La compañía de la Sra. Rosenthal tiene especialistas trabajando en más de 1.000 fiestas al mes. ¿Y por qué vendería alguien su oro a 65 o 75 centavos el dólar? En su libro More Than You Know: Finding Financial Wisdom in Unconventional Places, Michael J. Mauboussin tiene un capítulo titulado “All I Need to Know I Learned at a Tupperware Party” [“Todo lo que necesito saber lo aprendí en una fiesta Tupperware”]. La gente compra Tupperware porque siente que debe reciprocidad al anfitrión por acoger la fiesta y proveer los elementos gratuitos de la fiesta. Además, como explica Mauboussin, “el único factor importante de la fórmula Tupperware es la tendencia a decir que sí de la gente a la que aprecias”.

En el caso de las fiestas del oro, los asistentes no sólo quieren hacer acto de presencia, beber el vino y tomar los canapés, pero se van levantando sus narices por los bajos precios ofrecidos por sus antiguas joyas, o las de su madre fallecida, especialmente cuando es su vecina de al lado la que acoge el evento.

Así que mientras los vendedores de oro se retraen en ir a la casa de empeños más cercana, los compradores van donde deben, a ver quién tiene inventario en venta. La demanda de armas de fuego es tan alta que la reciente exposición de armas en Las Vegas cobraba 14$ por cabeza, sólo por entrar y mirar… después de pagar 3$ por el estacionamiento. El estacionamiento estaba lleno y el negocio fue redondo.

La demanda de espacio en campos de tiro en Salt Lake City fue tan grande el día después de Navidad que había una cola de 15 a 10 minutos para alquilar una diana en el segundo campo de tiro en que preguntamos. El primero era sólo con reserva y estaba completamente ocupado todo el día.

El pánico en la compra de munición, plata y oro ha creado escasez y llevado a un aumento de precios de los tres en 2009. “Actualmente no hay munición .380, no he visto ninguna desde hace unos cuatro meses (…) de la .38 especial, hace unos cuantos meses”, dijo este mismo año a la CNN Richard Taylor, director de una armería en Denver. “Es sólo que ha habido un demanda enorme y ésta supera en este momento con mucho a la oferta”.

Y en noviembre Bloomberg informó de que la Casa de la Moneda de EEUU había suspendido las ventas de la mayoría de las monedas American Eagle hechas de metales preciosos, incluyendo oro y plata. Con ventas de monedas aumentando un 88% en los primeros 10 meses de este año, la Casa está sin metal y las ventas se reanudarán “una vez que pueda adquirirse suficiente existencia de metal en bruto para atender a la demanda del mercado”, dijo la Casa de la Moneda en una comunicación incluida en su web.

Así que algunos estadounidenses se están deshaciendo de los tesoros de sus familias y reclamando rescates, impresión de moneda y control de armas, mientras que otros almacenan metales precisos, armas y munición para protegerse a ellos y a su riqueza.

No hay duda de qué grupo es el civilizado.

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Douglas French es presidente del Mises Institute y autor de Early Speculative Bubbles & Increases in the Money Supply. Es doctor en economía de la Universidad de Nevada- Las Vegas, dirigido por Murray Rothbard, con el Profesor Hans-Hermann Hoppe en su comité de tesis.

Published Mon, Jan 4 2010 8:21 PM by euribe
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