¿Puede el oro causar el ciclo de auge y declive?

Por Robert P. Murphy. (Publicado el 28 de junio de 2010)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/4527.

                             

En la Academia Mises estamos ya preparando la clase inaugural, sobre la teoría austriaca del ciclo económico. Durante la clase, un asunto que ha aparecido constantemente es si la explicación del ciclo económico de Mises/Hayek podría producirse en un mercado completamente libre, usando oro como moneda y con un sistema bancario que operara con un 100% de reservas.

Como haría cualquier profesor bueno (y molesto) evité dar una respuesta definitiva en uno u otro sentido. En su lugar, intenté dar el mejor caso posible para cada respuesta, para incitar a los estudiantes a pensar por sí mismos. En este artículo resumo cómo incluso un rothbardiano podría posiblemente responder a esta pregunta tanto afirmativa como negativamente.

Revisión: La teoría austriaca del ciclo bajo moneda fiduciaria y banca de reserva fraccionaria

Antes de saltar al caso difícil, ocupémonos primero del fácil. De acuerdo con Mises, Hayek y Rothbard, el sistema bancario comercial moderno dispara el ciclo de auge y declive que nos es familiar cuando inunda el mercado del crédito con dinero “en exceso”.

Supongamos que tenemos una economía que está originalmente en equilibrio, donde el tipo de interés refleja la verdadera cantidad de ahorros que los individuos privados toman de sus ingresos. De repente, los bancos comerciales deciden otorgar 100 millones en nuevos préstamos, aunque este nuevo crédito no se corresponda con ahorros extra de nadie. (Describo aquí el proceso).

A causa de la mayor oferta de crédito, el tipo de interés del mercado cae. Esta “falsa señal” lleva a los empresarios a pedir prestados más fondos y empezar proyectos más largos de los que se realizarían en otro caso. Se inicia un auge falso insostenible, dando a la mayoría de la gente una sensación ilusoria de prosperidad.

Más tarde, cuando los bancos se preocupen por la creciente inflación de precios, ralentizarán o incluso echarán atrás sus inyecciones de nuevo dinero sin respaldo. El tipo de interés del mercado volverá a su valor correcto y muchos negocios se encontrarán con los pantalones bajados. Necesitarán reducir la producción y cerrar definitivamente. Los trabajadores y otros recursos serán liberados de los sectores más estimulados durante el auge. Se produce un declive general o recesión.

¿Qué pasa si el oro es dinero y los bancos mantienen reservas del 100%?

Ahora viene la parte dura: Supongamos que estamos en un mundo rothbardiano, donde el mismo oro es dinero: las etiquetas de los precios se marcan en onzas del metal amarillo, la gente camina con monedas de oro reales sonando en sus bolsillos y así sucesivamente. Además, los bancos mantienen reservas del 100% en sus depósitos a la vista (cuentas corrientes).

En este escenario, ¿no es teóricamente posible que el ciclo misesiano de auge y declive siga produciéndose? En concreto, supongamos que el propietario de una mina de oro tropieza con la veta madre. En muy poco tiempo, obtiene la posesión física de varias toneladas de oro nuevo que nadie sabía que existían el mes pasado.

En lugar de ir al casino o al vendedor de yates, el minero va a su banco y explica: “Te voy a prestar este nuevo dinero. Sé que seguía una política estricta de reserva al 100%, pero lo voy a ingresar en una cuenta de ahorro, no en la cuenta corriente. Sé que entrego ahora mi dinero a cambio de tu promesa de devolverme el préstamo, con intereses, en el futuro”.

Ahora el banco puedo entrar en el mercado del crédito con una enorme inyección de fondos a prestar. Esta nueva oferta de ahorros empujarán decididamente a la baja el tipo de interés del mercado, permitiendo a muchas empresas expandirse y empezar proyectos a largo plazo que no eran rentables antes del descubrimiento del oro.

Por fin, vamos al acertijo: ¿Es un ejemplo de un auge insostenible? Después de todo, nadie en la comunidad restringió el consumo con el fin de liberar recursos físicos. Así que, ¿en qué es este escenario esencialmente diferente del caso en que los banqueros de reserva fraccionaria crean simplemente nuevos préstamos de la nada?

Como expliqué en la introducción, no estoy aquí para decir cuál es la respuesta definitiva a esta pregunta. Quiero demostrar que podría darse una respuesta bastante “rothbardiana” en ambas direcciones. Creo que los austriacos modernos que suscriban al idea rothbardiana de las reservas al 100% podrían abordar esta cuestión desde diferentes perspectivas.

Postura nº 1: El flujo de oro causaría un auge insostenible

Tanto Mises como Rothbard consideraron al interés como un fenómeno “real”. Ambos argumentaban que en una economía de mercado sin perturbaciones, el tipo de interés “natural” refleja la preferencias subjetivas que tiene la gente por consumir ahora y no después.

Mises y Rothbard también resaltaban que no había una cantidad “óptima” de dinero. Cualquier cantidad de dinero podía prestar sus servicios como medio de intercambio universalmente aceptado, una vez se ajustaran los precios. La comunidad evidentemente se haría más rica (per cápita) si los agricultores cosecharan más trigo o si los músicos dieran más conciertos. Pero si el gobierno imprimiera más papel moneda, esto no haría más rica a la comunidad en general, porque se produciría la misma cantidad de bienes y servicios reales. Simplemente, el nuevo dinero aumentaría los precios.

De hecho, incluso en el caso de un dinero material como el oro, las nuevas cantidades introducidas en el mercado no harían más rica a la comunidad, salvo en la medida en que el nuevo oro se usara para aplicaciones industriales o comerciales. Por ejemplo, si parte del nuevo oro fuera hacia el tratamiento de la artritis o la producción de más collares, entonces sería socialmente beneficioso. Pero lo importante es que, en su capacidad monetaria, cinco millones de toneladas de oro son igual de útiles que uno o diez millones.

Después de recordar estas ideas generales de Mises y Rothbard sobre la naturaleza del interés y el dinero, podríamos posiblemente argumentar que nuestro escenario de veta madre dispararía un auge insostenible. Después de todo, supongamos que el minero no pusiera las nuevas toneladas en el mercado del crédito, sino que las gastara en bienes de consumo. Está claro que esto simplemente redistribuiría la riqueza del resto de la comunidad a las manos del minero.

Pensemos: La producción total de coches, comida, ropa y viviendas no aumentaría simplemente porque apareciera alguien con un montón de metal amarillo. Por tanto, el creciente consumo del minero sólo podría venir a costa de otros en la comunidad, que no podría acceder al nuevo oro hasta más tarde en el juego.

Advirtamos que no hay nada inmoral o dudoso en que un minero gaste su propiedad recién adquirida con el fin de aumentar su consumo. Sólo estamos argumentando que esta “producción” extra de oro no es útil socialmente de la misma forma que sí lo son la producción extra de agricultores o dentistas.

Si podemos entender que gastar el nuevo oro en consumo simplemente reordenará la misma cantidad total de bines y servicios reales, estará claro que el ingreso real de la comunidad no ha aumentado a costa del descubrimiento de la veta madre.

Finalmente, si el análisis hasta ahora ha sido correcto, se deduce evidentemente que si el minero toma su dinero y lo presta con intereses, distorsionará la estructura de producción respecto de su configuración adecuada. A un tipo de interés menor, los negocios pedirán prestado más dinero (onzas de oro) para gasto en inversión. Aún así, nadie en la comunidad habrá recortado su consumo sólo porque alguien haya tropezado con unas toneladas del nuevo oro. Si ocurre algo, es que la gente consumirá más una vez que caigan los tipos de interés.

Así vemos que un análisis rothbardiano normal podría muy bien concluir que un ciclo de auge y declive es teóricamente posible en un mercado libre.

Postura nº 2: No puede producirse una expansión insostenible del crédito en un mercado libre

Aunque el análisis anterior se ha desarrollado a propósito siguiendo la línea rothbardiana, presenta un problema: la idea de Rothbard de que es imposible que se produzca un ciclo de auge y declive en un mercado verdaderamente libre. Por eso ubicó el análisis de la teoría austriaca del ciclo económico en la sección en la que se ocupa de la intervención del gobierno en su tratado Man, Economy, and State.

Hasta donde yo sé, Rothbard nunca se ocupó del escenario teórico que estamos imaginando en este artículo. Pero si Rothbard quisiera negar que un mercado libre pudiera llevar a un ciclo de auge y declive, incluso bajo estas condiciones hipotéticas, ¿cómo lo argumentaría?

Primero, seamos un poco más concretos en nuestra descripción de las operaciones normales mensuales del minero. Otros negocios recogen los pagos de sus clientes en oro físico y pagan sus gastos de igual manera. Al final de cada mes, el beneficio neto del negocio es el exceso de los ingresos sobre los gastos, medido en onzas de oro.

Pero para quien tiene una mina de oro, las cosas son distintas. Tiene que pagar a los empleados en onzas (o gramos) de oro y tiene que pagar su electricidad, gasolina y otros gastos también en onzas oro, igual que cualquier otro empresario.

La diferencia en que los beneficios del minero provienen, no de clientes que pagan, sino del nuevo oro que se saca a la superficie. En esta economía hipotética, el hombre está literalmente encontrando dinero enterrado en la tierra. Después de extraerlo adecuadamente (y quizás convertirlo en monedas reconocibles), estos trozos de metal amarillo son perfectamente intercambiables con las demás unidades de dinero en los bolsillos de la gente.

Ahora tenemos que preguntar: ¿hay algo extraño o ilegítimo en este constante flujo de ingresos del minero, mes tras mes?  Después de todo, es capaz de usar su producción de oro cada mes para pagar sus gastos de negocio y disfrutar de una buena vida.

A la hora de la verdad, es difícil ver cómo podría un rothbardiano oponerse al ingreso real del minero (suponiendo que haya adquirido la propiedad de la mina de forma legal y adecuada). En primer lugar, el nuevo oro rebaja el poder de compra de una onza de oro, permitiendo a todos beneficiarse más fácilmente de los usos no monetarios del oro (piezas dentales, joyería, etc.).

Si tratamos de argumentar que la porción de oro que va a caja (en oposición a collares e implantes dentales) y de alguna forma inútil socialmente, nos topamos con el problema de que estas transacciones se producen voluntariamente y la gente que comercia con el oro diría en todo caso que ha ganado con el intercambio.

Hablando en general, los rothabrdianos no piensan que la ciencia económica pueda negar la utilidad social de un intercambio, siempre que sea verdaderamente voluntario y no se violen los derechos de propiedad de otros. Si un producto quiere quemar la mitad de su cosecha de café  con el fin de obtener más ingresos de sus clientes, Rothbard no tiene problemas con ese resultado; de nuevo, siempre que el gobierno no participe en la política restrictiva.

A la luz de esto, es entonces difícil ver cómo un rothbardiano pueda afirmar que el ingreso neto del minero sea de alguna manera menos merecido o “real” que el de cualquier otro. Después de todo, un rothbardiano diría que el ingreso mensual de una adivina se debe a su “productividad marginal”, medida en la disposición de sus clientes a pagar. No es nuestro trabajo como economistas decir si las preferencias de los clientes son “legítimas” o “socialmente útiles” desde algún punto de vista objetivo.

Si hemos llegado hasta aquí, falta un pequeño paso para decir que un descubrimiento masivo de oro no cambia la esencia del argumento. Si es perfectamente legítimo y “eficiente” para el minero aportar, por ejemplo, 1.000 nuevas onzas de oro al mercado cada mes, no hay razón para que nuestra opinión cambie si repentinamente aporta 10 toneladas. Sigue siendo su ingreso, y la comunidad es más rica, en términos nominales, en esa cantidad.

Es verdad que podríamos objetar débilmente y decir que en términos reales (ajustados a la inflación de precios), la comunidad no es más rica. Es correcto. Podemos esperar el aumento de los precios en oro de leche, huevos, gasolina y demás, para mostrar el hecho de que una nueva entrada de 10 toneladas de oro causará una inflación de precios (en oro). Eso tampoco cambia el hecho de que el ingreso nominal del minero sea el que es y sea tan legítimo como sería si sólo hubiera aportado 1.000 onzas de oro al mercado, como era habitual.

Hemos llegado por fin a nuestro destino: Si aceptamos que el ingreso nominal del minero (medido en oro) es en todo tan “legítimo” como el de cualquier otro, entonces si decide ahorrar 9,5 toneladas de sus nuevas pertenencias en oro prestándolas, es perfectamente apropiado decir que la cantidad de ahorros en la comunidad ha aumentado.

De nuevo, si queremos, podemos establecer la diferencia entre ahorros nominales y reales (ajustados a la inflación de precios), pero como buenos misesianos no debemos perder de vista la “fuerza directora del dinero”. No podemos caer en la trampa ortodoxa de pensar en la economía como una serie de intercambios “reales” y luego incluir el dinero como una ocurrencia tardía. Sí, la nueva inyección de oro empujará al alza los precios en oro de bienes y servicios en la comunidad, y este aumento de los precios hará que los prestamistas pidan tipos de interés nominalmente más altos que en caso contrario. Esta inclusión de una “prima de precio” en el tipo de interés bruto del mercado operará en dirección opuesta a la de los mayores ahorros, impidiendo que el tipo de interés caiga tanto como haría en caso contrario.

En todo caso, es difícil entender cómo un rothbardiano puede afirmar que las acciones del minero (aportar nuevo oro al mercado, que todos están dispuestos a adquirir y luego decidir ahorrar una gran parte de su ingreso extraordinario en lugar de derrocharlo en cruceros por el Caribe) son de alguna forma perjudiciales para el resto de la comunidad.

Rothbard argumentaba contra el mismo concepto de externalidad negativa, siempre que se respetaran los derechos de propiedad de todos. El tipo de interés “correcto” del mercado” en nuestro escenario hipotético sería como lo acabamos de describir: es el tipo de interés que emergería espontáneamente de los intercambios voluntarios de todos en la comunidad, incluyendo al minero.

Conclusión

En este ensayo he ignorado deliberadamente ciertas tensiones entre ambas posturas, evitando inclinarme hacia una u otra en el asunto. Sabemos que no puede ser que las dos vías de razonamiento anteriores sean ambas correctas, porque llevan a conclusiones opuestas. Y aún así, el lector debe reconocer que cada una es una explicación plausible del pensamiento de Rothbard.

Por supuesto, en el mundo real, el peligro real de la expansión del crédito y el ciclo de auge y declive proviene del dinero fiduciario y la banca de reserva fraccionaria. Aún así, sigue siendo importante para los economistas de la tradición austriaca pensar en escenarios hipotéticos con el fin de refinar nuestro pensamiento y desterrar inconsistencias en nuestros principios.

 

 

Robert Murphy es investigador adjunto del Instituto Mises, donde enseñará “Principios de economía” en la Mises Academy este otoño. Gestiona el blog Free Advice y es autor de The Politically Incorrect Guide to Capitalism, Study Guide to Man, Economy, and State with Power and Market, Human Action Study Guide y The Politically Incorrect Guide to the Great Depression and the New Deal

Published Tue, Jun 29 2010 7:49 PM by euribe