Auge y caída de la libertad

Por David Gordon. (Publicado el 20 de agosto de 2010)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/4642.

[David Gordon explica su Nuevo curso en línea en la Academia Mises, Freedom Versus Authority: Europe 1789–1945, que empieza el 16 de septiembre]

 

El amanecer de la Revolución Francesa, en 1789, parecía ser un tiempo de esperanza para la libertad. Como dijo William Wordsworth:

Bendecidos aquellos que estaban vivos,

Pero ser joven era la gloria.

Pero en 1945, Europa estaba en ruinas. Las atroces masacres y destrucción de la Segunda Guerra Mundial eran un amargo comentario sobre el entusiasmo de 1789.

¿Qué ocurrió? Nuestra tarea principal en este curso será tratar de responder a esta pregunta.

Empezaremos examinando dos aspectos de la Revolución Francesa. Por un lado, trataba de superar las desigualdades del Antiguo Régimen. En este sentido, era una revolución libertaria y muchos de los revolucionarios, incluyendo a algunos jacobinos, defendían vigorosamente la propiedad privada. Por otro lado, la revolución se caracterizó por el terror y las masacres. Veremos la forma en que el desarrollo de la revolución prefiguró el totalitarismo.

La Revolución ha de estudiarse en un contexto internacional y nos ocuparemos de las batallas entre Francia y las potencias europeas aliadas contra ella, encabezadas por Gran Bretaña. Esas guerras fueron intensamente ideológicas y emplearemos cierto tiempo en los escritos de Edmund Burke. El principal antagonista de la Revolución.

La Revolución acabó con el ascenso al poder de Napoleón, lo que, por supuesto, llevó a una nueva serie de guerra al intentar éste extender su gobierno por toda Europa. Nos ocuparemos de las tensiones en Gran Bretaña, el principal oponente de napoleón. Allí, la Revolución Industrial reflejaba, en parte, la influencia del liberalismo clásico; al mismo tiempo, el miedo a la revolución llevo a intentos de suprimir la libertad.

La derrota de Napoleón llevó a un intento de las potencias europeas en el Congreso de Viena de restaurar el Antiguo Régimen, y estudiaremos a este respecto la diplomacia del Príncipe de Metternich. Sus esfuerzos reaccionarios acabaron resultando ser infructuosos y veremos a algunos de los que se opusieron a sus intentos, especialmente los liberales clásicos.

Por desgracia, el liberalismo clásico, aunque poderoso en Gran Bretaña y Francia, no prevaleció. En su lugar, lo que estaba de moda era el nacionalismo y veremos cómo el nacionalismo reflejaba la influencia del Romanticismo, un movimiento de pensamiento que resistió al racionalismo ilustrado del siglo XVIII. Veremos expresarse el nacionalismo en las revoluciones de 1830 y 1848. En esta última, compararemos las interpretaciones de Tocqueville y Marx.

La última mitad del siglo XIX se vio marcada por las paradojas. Las políticas del liberalismo clásico, en la medida en que se aplicaban, trajeron la paz y la prosperidad a Europa, pero las tendencias crecientes del pensamiento rechazaban este liberalismo. Veremos los intentos de Bismarck de crear una Alemania poderosa y unificada, así como el movimiento por la unidad de Italia. Muchas de las clases trabajadoras encontraban atractivo el socialismo y examinaremos los distintos movimientos marxistas que obtuvieron una creciente influencia a medida que transcurría el siglo XIX.

Las rivalidades de las potencias europeas no se limitaban al continente, y examinaremos una de las tendencias más peligrosas del momento, la lucha por un imperio. Veremos las diferentes interpretaciones del imperialismo, especialmente las de Schumpeter y Lenin.

La división de Europa entre alianzas en conflicto llevó a la Primera Guerra Mundial, que a su vez llevó a las destructivas ideologías del siglo XX. Dedicaremos especial atención tanto a la afirmación de que la guerra fue causada por la búsqueda alemana del poder mundial como a las críticas revisionistas de esta tesis.

La guerra trajo la revolución a Rusia y veremos a los bolcheviques y sus oponentes. Aquí el argumento del cálculo socialista de Mises nos demostrará por qué el proyecto bolchevique no podía tener éxito. En parte como reacción al bolchevismo, el fascismo se convirtió en un movimiento poderoso. Veremos cómo el fascismo trató de poner en práctica una variedad de socialismo distinta de la de los bolcheviques. Aquí, de nuevo la interpretación de Mises será nuestra herramienta clave.

El descontento con el Tratado de Versalles, así como los estragos de la gran Depresión, llevaron en Europa a Hitler al poder. El curso terminará con un análisis detallado del régimen nazi, los orígenes de la Segunda Guerra Mundial y algunos de los principales acontecimiento de esa guerra. Los estudiantes que completen el curso verán cómo el rechazo del liberalismo clásico y la adopción de ideologías beligerantes llevaron inevitablemente a este desastre.

El curso consta de nueve lecciones, que se realizarán los jueves por la noche a las 7, hora del Este, iniciándose el 16 de septiembre. Cada lección durará una hora, y después de ella habrá un periodo de discusión de 30 minutos. Por supuesto, los estudiantes siempre pueden escribirme en cualquier momento si tienen preguntas adicionales.

 

 

David Gordon hace crítica de libros sobre economía, política, filosofía y leyes para The Mises Review, la revista cuatrimestral de literatura sobre ciencias sociales, publicada desde 19555 por el Mises Institute. Es autor de The Essential Rothbard, disponible en la tienda de la web del Mises Institute.

Ver también “The Splendid Intellectual Humor of David Gordon”, de J. Grayson Lilburne.

Published Sun, Aug 22 2010 9:34 PM by euribe