¿Necesita la economía de EEUU otro paquete de estímulo?

Por Frank Shostak. (Publicado el 17 de septiembre de 2010)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/4711.

 

A pesar del masivo paquete de estímulo fiscal de casi 800.000 millones de dólares aprobado por el Congreso a principios del año pasado y billones de dólares inyectados por la Fed, el alza en varios datos económicos clave parece estar llegando a su fin.

Después de caer al 35,2 en diciembre de 2008, el índice de manufacturación del ISM llegó al máximo del 60,4 en abril de este año.

En agosto el índice estaba en 56,3. También la tasa de paro permanece obstinadamente alta en el 9,6%, con casi 15 millones de estadounidenses sin trabajo.

Figure 1 Figure 2

Además, el mercado inmobiliario permanece deprimido a pesar de las políticas de estímulo y registra tipos de interés bajos. En julio, la tasa de crecimiento anual de las ventas de viviendas usadas cayó un 25,5%, mientras que la de las nuevas cayó un 32,4%. De acuerdo con el informe de la Fed de agosto, conocido como el Libro Beige, la economía de EEUU ha mostrado muchos signos de ralentización, con una amplia oferta de solicitantes cualificados a puestos a cubrir.

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Ante este trasfondo, algunos comentaristas económicos y el Presidente Barack Obama son de la opinión de que se necesita otro programa de estímulo para sacar a la economía del agujero negro. De hecho, el 8 de septiembre, el presidente de EEUU propuso gastar 50.000 millones de dólares más en infraestructuras y una extensión de 100.000 millones en deducciones fiscales en investigación y desarrollo.

¿Pero por qué debería ser efectivo otro programa de estímulo, dado que el programa previo parece haber fracasado?

Algunos comentaristas sostienen que el paquete de estímulo del año pasado no fue suficientemente grande como para hacer revivir la economía. Se argumenta que, con una economía de 15 billones de dólares en términos de PIB en EEUU, los 800.000 millones fueron demasiado pequeños como para tener un impacto razonable: se requiere un estímulo mucho mayor.

Para algunos comentaristas, como Paul Krugman, sólo un programa de estímulo muy grande es probable que produzca los resultados necesarios.

De acuerdo con Krugman, el foco principal de cualquier programa de estímulo debería ser generar tanto empleo como fuera posible en un periodo corto de tiempo. Mejorando el empleo, la demanda de consumo le seguirá y esto levantará la economía, o eso es lo que él sostiene.

Esta forma de pensar se basa en la opinión de que los aumentos inciviles en los desembolsos de consumo tienden a poner en movimiento procesos que se refuerzan entre sí, lo que supuestamente fortalece la producción total en la economía, multiplicando la cantidad inicial gastada.

El popularizador del poder mágico del multiplicador, John Maynard Keynes, escribió:

Si el Tesoro llenara botellas vacías con billetes, las enterrara a profundidades apropiadas en minas de carbón en desuso y luego las rellenara completamente con basuras del pueblo y dejara a empresas privadas bajo principios reales de laissez faire excavar en busca de los billetes (una vez obtenido el derecho a hacerlo, por supuesto mediante oferta de alquiler del territorio de los billetes), no tendría que haber más desempleo y con la ayuda de las repercusiones, el ingreso real de la comunidad y su riqueza de capital también, probablemente serían bastante mayores de los que realmente son.[1]

Para Krugman y otros seguidores de Keynes, aquí la clave está en el gasto monetario. Cuanto mayor sea el gasto, mayor será el ingreso y mayor será el crecimiento económico real.

¿La financiación se refiere al dinero?

Los defensores de un paquete mayor de estímulo económico también argumentan que en la presente situación económica, la potenciación del empleo por medio de distintos programas de estímulo no se haría a costa de otras actividades. Esto significa que emplear a más estadounidenses no va tener ningún coste. De acuerdo con el impulsor de esta opinión, Paul Krugman,

De lo que se trata ahora es de que tenemos un desempleo masivo. Si ahora mismo ponemos a trabajar a 100.000 estadounidenses cavando zanjas, no es igual que quitar a esos 100.000 trabajadores de otras cosas buenas que podrían estar haciendo. Les estamos poniendo a trabajar cuando no estarían haciendo nada.[2]

¿Pero cómo va a financiarse el aumento en el empleo? ¿Quién va a pagarlo? Parece que Krugman y la mayoría de los comentaristas sostienen que la financiación puede generarse fácilmente por parte del banco central a través de las imprentas.

Al contrario de lo que afirman Krugman y otros comentaristas, la financiación no se refiere al dinero como tal, sino a los ahorros reales: los bienes finales de consumo. Es el flujo de bienes y servicios finales de consumo lo que mantiene las vidas y el bienestar de la gente.

Cuando un panadero comercia con sus panes ahorrados provee en realidad un medio de subsistencia al que cultiva patatas. Igualmente, el cultivador de patatas provee un medio de subsistencia, es decir, sus patatas ahorradas, al panadero. Fíjense en que los ahorros reales sostienen a los productores en las distintas etapas de producción. (Los ahorros reales sostienen a los productores de bienes intermedios y a los productores de los bienes y servicios finales de consumo).

Observemos que con el fin de mantener su vida y bienestar, la gente solicita bienes y servicios finales y no dinero, que es sólo un medio de intercambio. El dinero sólo ayuda a facilitar el comercio entre productores, genera nada real. Parafraseando a Jean-Baptiste Say, Mises escribía_

“Los productos (…) en definitiva no se pagan con dinero, sino con otros productos. El dinero es meramente el medio de intercambio comúnmente usado, sólo desempeña un papel de intermediario. Lo que el vendedor quiere en definitiva es recibir otros productos a cambio de los vendidos.[3]

Las distintas herramientas y maquinaria (o la infraestructura que la gente haya establecido) sirven para un solo fin: producir los bienes finales de consumo que hacen falta para mantener y promover las vidas y el bienestar de la gente.

Cuanto mayor sea la producción de bienes de consumo para un consumo concreto de productores de dichos bienes, mayor va a ser la cantidad de financiación y ahorro real. Una mayor cantidad de ahorro real puede entonces sostener a más individuos empleados para mejorar y expandir las infraestructuras.

Esto, por supuesto, significa que mediante el aumento en los salarios reales puede construirse una infraestructura mejor. Esto a su vez sirve de plataforma para un mayor crecimiento económico.

Un mayor crecimiento económico significa una mayor cantidad de bienes de consumo, que a su vez permite más ahorro y también más consumo. Con más ahorro, puede crearse una infraestructura más avanzada y esto a su vez sirve de plataforma para un mayor fortalecimiento del crecimiento económico.

Adviertan que estos ahorradores son aquí los generadores de riqueza. Son lo generadores de riqueza los que ahorran y emplean sus ahorros reales en la construcción de la infraestructura.

Los ahorros de los generadores de riqueza se emplean para financiar a diversos individuos que se especializan en la fabricación y mantenimiento de la infraestructura. (Los ahorros reales también financian a individuos que se dedican a la producción de bienes finales de consumo).

Contrariamente al las afirmaciones de Krugman y otros comentaristas, la creación artificial de empleo (como cavar zanjas) no va a ser gratuita. Las personas paradas que se empleen en proyectos inútiles deben ser financiadas. Como el gobierno no puede producir ninguna riqueza real, la financiación tendrá que desviarse de actividades que generan riqueza. Sin embargo, esto va a socavar a los generadores de riqueza y va a debilitar el proceso de generación de riqueza real.

El siguiente ejemplo sencillo recoge la situación: En una economía que incluya a un panadero, un zapatero y un cultivador de tomate. Entra en escena otra persona. Este individuo ejerce su demanda de bienes por medio de la fuerza. ¿Puede esa demanda dar lugar a más producción como dice la idea popular? Por el contrario, empobrecerá a los productores. El panadero, el zapatero y el granjero se verán forzados a compartir su producto a cambio de nada y esto a su vez debilitará el flujo de producción de los bienes finales de consumo.

Como el gobierno no produce ninguna riqueza real, evidentemente no puede ahorrar y por tanto no puede financiar ninguna actividad. Por tanto para que el gobierno realice diversas actividades, debe desviar financiación, es decir, ahorro real, de los generadores de riqueza.

¿Puede generarse algo a partir de nada?

¿Puede un aumento en la demanda de bienes de consumo llevar a un aumento en la producción general al multiplicar el aumento de la demanda, como sugieren Keynes y Krugman? Si puede lograrse esto, entonces deberíamos concluir que puede generarse algo útil a partir de la nada.

Para poder acomodar el aumento en su demanda de bienes un panadero debe tener los medios de pago (es decir, pan) para pagar por los bienes y servicios que desea. Por ejemplo, el panadero consigue cinco tomates pagando por ellos con ocho barras de pan ahorradas. Igualmente, el zapatero apoya su demanda de diez tomates con un par de zapatos ahorrados. El cultivador de tomates apoya su demanda de pan y zapatos con sus quince tomates ahorrados.

Un aumento en la oferta de bienes finales permite un aumento en la demanda de bienes. Así que el aumento en la producción de pan permite al panadero aumentar la demanda de otros bienes. En este sentido, el aumento en la producción de bienes hace aumentar la demanda de bienes. Por favor, adviertan otra vez que la gente se dedica a producir para poder ejercitar demanda de bienes para mantener su vida y bienestar.

Lo que permite la expansión en la oferta de bienes finales de consumo es el aumento en bienes de capital o herramientas y maquinaria. Lo que a su vez permite el aumento en herramientas y maquinaria son los ahorros reales. Así que podemos deducir que un aumento en el consumo debe estar en línea con el aumento de la producción. A partir de esto podemos deducir que un aumento en el consumo no puede hacer que aumente la producción por el múltiplo del aumento en el consumo. El aumento en la producción va de acuerdo con lo que permita la cantidad de ahorro real.

La producción no puede expandirse sin soporte del ahorro real, es decir, no puede emerger algo a partir de la nada. Esto, por supuesto, significa que sólo los generadores de riqueza pueden poner en marcha una expansión en la riqueza real.

Por qué los datos por sí mismos no pueden producir hechos

Entonces, ¿cómo vamos a reconciliar los así llamados hechos que son presentados supuestamente en distintos estudios, es decir, el hecho de que los programas de estímulo pueden hacer crecer la economía? Por ejemplo, en su artículo del New York Times del 5 de septiembre de 2010, Paul Krugman sugiere que fueron los préstamos masivos del gobierno durante la guerra, de 1940 a 1945, los que sentaron las bases para una prosperidad a largo plazo. Así, en 1943, el déficit presupuestario como porcentaje del PIB estaba en casi un 48%. El ritmo de crecimiento del PIB real, después de caer a menos 11% en 1946, subió hasta casi un 8% en 1951.

Figure 5 Figure 6

Advirtamos que el llamado crecimiento económico se evalúa aquí en términos de PIB real, que muestra el gasto en dinero. Por tanto sugerimos que una fuerza importante detrás del fuerte incremento en el PIB real debe ser el factor monetario. De hecho, tenemos un fuerte aumento en la tasa de crecimiento de la oferta monetaria de un menos 11% en enero de 1947 un 6% en mayo de 1951.

Figure 7

Ahora, incluso aunque aceptáramos que a pesar de todos los defectos del PIB real y concediéramos que la economía de EEUU fue próspera después de 1946, de ello no se deduce necesariamente que esto ocurriera por los grandes déficits presupuestarios, como sugerían Paul Krugman y otros comentaristas.

Contrariamente a la idea popular, los datos no pueden hablar por sí mismos y presentar supuestos hechos. Los datos deben evaluarse por medio de un marco que pueda soportar algún escrutinio básico, como si el gobierno puede hacer crecer la economía aunque no sea un generador de riqueza.

Una vez que llegamos a la conclusión (basada en el análisis lógico) de que el gobierno no puede hacer crecer la economía, podemos rechazar de plano los distintos estudios y afirmaciones que nos dicen exactamente lo contrario.

Esto significa que la prosperidad a largo plazo en Estados Unidos se produjo por la expansión del ahorro real y a pesar del agresivo gasto público durante la guerra. (Hemos visto que sin la expansión del ahorro real no es posible ningún crecimiento económico).

Debe advertirse que los datos a partir de los que se generan los supuestos hechos parecen apoyar varias conclusiones de investigaciones empíricas acerca de que el sector privado de la economía genera suficiente ahorro real como para apoyar actividades productivas e improductivas. Aunque sea el caso, diversos estudios calificados de empíricos pueden “apoyar” cualquier quimera teórica, como la idea de que el gobierno puede hacer crecer la economía y que puede crearse algo de la nada.

Siempre que se recorta la capacidad de los generadores de riqueza de producir ahorro real, el crecimiento económico sigue la misma senda y ninguna cantidad de dinero que inyecte el gobierno en al economía puede hacerla crecer. (Repetimos que el gobierno no puede crear ahorro real, sólo puede desviar el ahorro real de los generadores de riqueza).

Una vez que se ha dañado el proceso de generación de riqueza y las políticas laxas resultan ser ineficaces para “hacer revivir” la economía, distintos comentarista, como Krugman, sugieren rápidamente que deben cambiarse las leyes de la economía. Para ellos, esto significa olvidar el análisis lógico basado en las leyes económicas esenciales y dedicarse al gasto masivo. Pero si las leyes económicas han cambiado, ¿basándose en qué Krugman y otros emplean acontecimientos de la década de 1940 para hacer sus recomendaciones políticas? Si todo fluye, ¿por qué las leyes que eran válidas en 1940 serían hoy aplicables?

De acuerdo con Krugman,

Estamos en tiempos extraños en los que la intuición normal no aplica, hacer que se mueva esta economía es lo mejor que podemos hacer, no sólo ahora, sino en el futuro y para el bien de nuestros hijos.[4]

Si la cantidad de ahorro real está en problemas, seguir el consejo de Krugman (es decir, introducir un paquete fiscal de estímulo masivo) sólo hará mucho peores las cosas y sumirá a la economía de EEUU en un pozo económico más hondo. Si se mantiene la cantidad de ahorro real, no hay necesidad de programas de estímulo: el creciente ahorro real reavivará la economía.

Conclusión

A pesar del masivo paquete de estímulo fiscal de 800.000 millones de dólares del año pasado, la economía de EEUU está luchando por recuperarse. Diversos indicadores económicos, después de un breve rebote, están empezando a mostrar un debilitamiento visible. Muchos expertos, incluyendo el Presidente Barack Obama, son de la opinión de que un paquete de estímulo fiscal más grande funcionará. Nuestro análisis indica que no sólo el paquete fiscal no reavivará la economía, sino que, por el contrario, puede asimismo hacer que las cosas vayan mucho peor.

El factor clave para una recuperación económica sostenida es la creación de ahorro real. Esta creación sólo pueden producirla los generadores de riqueza y no el gasto público, que debilita el proceso de formación de riqueza.

 

 

Frank Shostak en investigador adjunto en el Instituto Mises y colaborador habitual en Mises.org.



[1] J.M. Keynes. The General Theory of Employment, Interest, and Money (Macmillan & Co. LTD 1964), p. 129.

[2] Paul Krugman, entrevista en la CNBC, 31 de agosto de 2010.

[3] Ludwig von Mises, “Lord Keynes and Say's Law”, en The Critics of Keynesian Economics, editado por Henry Hazlitt (University Press of America, 1983), p. 316.

[4] Paul Krugman, entrevista en la CNBC, 31 de agosto de 2010.

Published Mon, Sep 20 2010 7:34 PM by euribe