Ciego a los fallos del keynesianismo

Por Robert P. Murphy. (Publicado el 4 de octubre de 2010)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/4665.

 

Recientemente, los expertos y bloggers han estado discutiendo acerca de la defensa empírica a favor (y en contra) del paquete de estímulo de 800.000 millones de dólares de al Administración Obama. Ya me he ocupado del cómico papel de Paul Krugman en este debate y hoy haremos una risas por cortesía del economista de Princeton Alan Blinder.

La defensa intelectual del estímulo de Blinder

En un trabajo ampliamente comentado, Blinder y Mark Zandi (economista jefe de Moody’s) utilizaban un modelo econométrico para estimar el impacto del estímulo de Obama. Describen sus resultados de esta forma:

En este trabajo, utilizamos el modelo de la economía de Moody’s Analytics (…) para simular el efecto macroeconómico de la respuesta política total del gobierno. Descubrimos que sus efectos en PIB real, empleo e inflación son enormes y probablemente eviten lo que podría haber sido calificado como la Gran Depresión 2.0. (…)

Los efectos de sólo el estímulo fiscal [dejando aparte el TARP y la política de la Fed] muestran ser muy sustanciales, aumentando el PIB real de 2010 en alrededor de un 3,4%, manteniendo la tasa de desempleo alrededor de 1,5 puntos por debajo y añadiendo casi 2,7 millones de empleos a las nóminas de EEUU. Estas estimaciones de impacto fiscal son muy coherentes con los realizados por la CBO y la administración Obama.

Suena bastante impresionante y científico. El lector medio tendrá la sensación de que los datos están ahí y después de una revisión cuidadosa, el paquete de estímulo se justifica. ¡Gol del equipo de Obama!

Aún así, el economista Arnold Kling explica los defectos del estudio, y él está especialmente cualificado en este aspecto:

Alan Blinder y Mark Zandi usaron el modelo econométrico de Zandi como base para afirmar que el estímulo y el TARP funcionaron. Hace treinta y cinco años, fui ayudante de investigación de Blinder, realizando este tipo de simulaciones sobre el modelo Fed-MIT-Penn para la Oficina del Presupuesto del Congreso. Creo que se siguen haciendo igual. (…) Aquí van algunas de las cosas que Blinder tuvo que decir hiciera a su nuevo ayudante de investigación.

1.      Asegurarse de que hubiera canales en el modelo para las condiciones del mercado del crédito que afecten al consumo y la inversión.

2.      Corregir los errores de previsión pasados del modelo, de forma que siga el comportamiento real de la economía exactamente durante los años anteriores. Con los “factores añadidos” o de corrección apropiados, el modelo produce así un “escenario base” que se ajusta a la historia y luego proyecta el futuro. Para el futuro hay que hacer un juicio de valor sobre lo rápido que deberían decaer los factores añadidos. Esto es principalmente un asunto estético.

3.      Simular el modelo sin el estímulo fiscal. Esto generará el análisis multiplicador estándar del modelo.

4.      Crear un camino alternativo para lo que pienses que hubiera pasado en los mercados del crédito sin el TARP y otras medidas extraordinarias. Por ejemplo, podrías suponer que los tipos hipotecarios habrías sido un punto porcentual más altos de lo que realmente eran.

5.      Simular el modelo con este escenario alternativo para las condiciones del mercado del crédito.

(4) y (5) juntas crean un escenario ficticio de cómo se habría comportado la economía si el gobierno no hubiera tomado las medidas para luchar contra la crisis. De acuerdo con este modelo, este escenario ficticio habría sido horrible, con un desempleo alrededor del 15%.

Algunos comentarios:

1.      Blinder y Zandi no explican los detalles del paso 1 o el paso 4. Así que no tenemos no idea de cómo evaluar su aproximación para estimar el impacto de las medidas financieras.

2.      Siendo otros los factores añadidos y cualquier ajuste ad hoc realizado en el paso 1, cualquier resultado del trabajo se habría encontrado estimulando el modelo hace tres años. No hay nueva evidencia a considerar. De lo que informan Blinder y Zandi es de la teoría keynesiana que se ha construido dentro del modelo. (…)

En la competencia por la atención de la opinión pública, Blinder y Zandi tienen dos ventajas. Primero, apoyan una descripción en la que los expertos públicos hacen lo correcto, lo que es reconfortante para los expertos públicos y para todos los que creen en ellos. Segundo, a nivel táctico, al usar un modelo computerizado esotérico junto con esos dos decimales de precisión, intimidan a periodistas y otra gente del común.

Sé que piensan que esto es por una buena causa. Realmente creen que el estímulo y el TARP son buenas políticas que tienen mala reputación. Pero en mi opinión, eso no justifica este indecoroso ejercicio de propaganda disfrazado de investigación. (Énfasis añadido)

La mayoría de los comentarios de Kling se explican por sí mismos, pero quiero ocuparme del esencial que he puesto en cursiva. Como Blinder y Zandi publicaron su trabajo después de que el estímulo tuviera tenido tiempo de producir su supuesta magia, la gente supondría que los resultados del trabajo probarían que éste funcionó; en otras palabras, que no hubo ninguna teorización a priori en este caso, sino un simple análisis ex post de los hechos.

Y aún así, Kling nos demuestra por qué esto es erróneo. Es verdad que Blinder y Zandi calibraron su modelo, después del hecho, con el fin de reproducir el desarrollo real de la economía. La razón por la que se necesita este calibrado es que hay todo tipo de indicadores a ajustar con el fin de amplificar o disminuir la sensibilidad de cosas como el PIB y el empleo a ciertos factores (como la inversión y el gasto de consumo).

Sin embargo, lo que hace todo este calibrado es garantizar que, si el modelo keynesiano subyacente de la economía es correcto, entonces sus parámetros se habrán visto agudizados de forma que el “ajuste” del modelo a la economía real de EEUU (en el periodo 2007-2009) sea tan bueno como podría ser. Pero si el propio modelo es completamente falso, entonces este ajuste fino ex post no revelaría este hecho.

En el estudio de Blinder y Zandi, el “hecho” de que el PIB real responda positivamente al gasto público está incluido en el modelo. No importa cuáles hayan sido los datos, no importa que “observaciones” en bruto hayan incluido Blinder y Zandi, el modelo no podría haber dado la respuesta: “El paquete de Obama destruyó 800.000 puestos de trabajo”. El modelo suponía que las políticas de estímulo ayudan a la economía y después de un zumbido el modelo concluía que… las políticas de estímulo ayudaban a la economía.

El estímulo de Blinder ante la persona media

Si el lector cree que estoy exagerando, fíjese en el artículo de Blinder en el Wall Street Journal defendiendo al gobierno y a los esfuerzos de la Fed:

Originalmente estimado en 787.000 millones de dólares, fue posteriormente reestimado por la Oficina del Presupuesto de Congreso (CBO, por sus siglas en inglés) para costar 862.000 millones. Un enorme desperdicio de dinero, dicen los críticos, a pesar de que las valoraciones más independientes, incluyendo la de la CBO, atribuyen al estímulo ahorrar o crear dos o tres millones de nuevos empleos. (…)

Traten de imaginar a cualquier gobierno gastando una cantidad masiva como 862.000 millones de dólares sin crear o ahorrar millones de empleos. Más en concreto, supongan un gasto máximo anual de la factura del estímulo que fuera de alrededor de 300.000 millones de dólares (lo que es en general correcto) y que nuestro desventurado gobierno simplemente hiciera compras al azar a su alrededor. De media, cada empleo en nuestra economía suma unos 100.000$ al PIB. (¡Somos altamente productivos!). Así que el equivalente a 300.000 millones de dólares de PIB sería el producto de alrededor de tres millones de empleos más. ¿Realmente creemos que el estímulo produjo sólo una pequeña fracción de eso, o nada en absoluto?

Acabo de leer lo extraído al menos cuatro veces y encuentro un nuevo error cada vez que lo leo. Es el tipo de análisis que (si estuviera escrito en un libro azul para un examen de grado) podría hacer que un profesor considerara jubilarse anticipadamente.

En primer lugar, adviertan que Blinder se centra completamente en gastar el dinero, pero no considera de dónde se obtiene. Parafraseando a Blinder, yo podría decir “Traten de imaginar a cualquier gobierno gravando o pidiendo prestada una cantidad masiva como 862.000 millones de dólares sin destruir  millones de empleos reales o potenciales”.

Adviertan ahora que no estoy afirmando que todo esto vaya automáticamente. La redistribución pública siempre hace a la economía más pobre en conjunto, pero podría razonablemente llevar a un aumento (a corto plazo) en el empleo, igual que las políticas inflacionistas de la Fed pueden crear un auge temporal.

Aunque Blinder no está aquí dando un argumento acerca de cómo se desmenuza el bizcocho en la negociación como podría hacer Brad DeLong. No, increíblemente, Blinder está argumentando que por supuesto el estímulo de Obama funcionó, porque gastar dinero genera empleos y punto. Para ver lo ingenua que es esta opinión, consideremos que no hay nada en el argumento de Blinder restringiéndolo a casos de recesión severa. En otras palabras, si el gobierno hubiera gastado 862.000 millones de dólares en 2006, debería entonces haber creado asimismo otros 2 o 3 millones de empleos.

Siguiendo esa lógica, si el gobierno hubiera gastado 86,2 billones de dólares cuando Obama llegó a DC, entonces la economía de EEUU habría generado unos 200 o 300 millones de nuevos empleos. Naturalmente, este resultado es imposible y sólo subraya la debilidad de la afirmación de Blinder.

Aún así hay un movimiento retórico que es más sutil en el argumento de Blinder. Veamos otra vez:

supongan un gasto máximo anual de la factura del estímulo que fuera de alrededor de 300.000 millones de dólares (…) y que nuestro desventurado gobierno simplemente hiciera compras al azar a su alrededor. De media, cada empleo en nuestra economía suma unos 100.000$ al PIB. (…) Así que el equivalente a 300.000 millones de dólares de PIB sería el producto de alrededor de tres millones de empleos más

¿Ven el juego de manos? Aquí está el argumento de Blinder:

Premisa 1: La Administración Obama gastó 300.000 millones de dólares en estímulos en su punto máximo.

Premisa 2: Hace falta un trabajador para producir el equivalente a 100.000$ del PIB.

Conclusión: el estímulo en su momento máximo creó alrededor de 3 millones de empleos.

Blinder olvida una parte importante en su argumento y es ésta:

Premisa 3: El gasto público de 300.000 millones de dólares extra es lo mismo que 300.000 millones de dólares extra en el PIB.

En un debate acerca de la eficacia del gasto de estímulo para impulsar la economía, ¿no es importante esta premisa? De hecho, es básicamente de todo lo que trata el debate. Aun así, Blinder simplemente lo supone como un hecho y piensa que es tan evidente que ni siquiera se preocupa por explicarla en su silogismo.

Con este bagaje, no sorprende que Blinder escriba: “Traten de imaginar a cualquier gobierno gastando una cantidad masiva como 862.000 millones de dólares sin crear o ahorrar millones de empleos”. Blinder realmente no puede imaginarlo: su paradigma keynesiano le ciega ante la posibilidad de que “la economía estuviera peor de lo que pensábamos” después de que pasara el estímulo, porque el estímulo pasó.

Conclusión

Alan Blinder es un distinguido economista de Pinceton. Aún así, tanto sus defensas académicas como populares del paquete de estímulo de Obama no son los ejercicios empíricos que quiere que sean. A causa de su bagaje keynesiano, Blinder no puede ver de ninguna forma que fracase el estímulo. Después de todo, ¿cómo sería el mundo si el estímulo hubiera fracasado? ¿No habrían sido las observaciones iguales que las que recogió en las que el desempleo subió más de lo que habían predicho los keynesianos?

 

 

Robert Murphy es investigador adjunto del Instituto Mises, donde enseñará “Principios de economía” en la Mises Academy este otoño. Gestiona el blog Free Advice y es autor de The Politically Incorrect Guide to Capitalism, Study Guide to Man, Economy, and State with Power and Market, Human Action Study Guide y The Politically Incorrect Guide to the Great Depression and the New Deal

Published Tue, Oct 5 2010 6:36 PM by euribe

Comments

# Cómo crece una economía

Wednesday, November 3, 2010 1:26 PM by Mises Daily en español

Por George F. Smith. (Publicado el 2 de noviembre de 2010) Traducido del inglés. El artículo