La característica común del progreso

Por D.W. MacKenzie. (Publicado el 5 de octubre de 2010)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí http://mises.org/daily/4737.

 

El 23 de septiembre, el Presidente Obama habló en la ONU sobre el conflicto palestino-israelí. En este discurso, el presidente expresó un principio general del que depende todo progreso social: “El progreso humano reside en la economías abiertas, las sociedades abiertas y los gobiernos abiertos. Por decirlo de forma sencilla: la democracia, más que ninguna otra forma de gobierno, revierte en nuestros ciudadanos”. Para Obama, el progreso ha llegado por la insistencia en el cambio democrático.

Los empresarios parecen desempeñar también un papel en el progreso, pero la clave sigue siendo un buen gobierno: necesitan ser capaces de “empezar un negocio sin pagar un soborno” y no debe recompensarse “la toma imprudente de riesgos”. Y Obama iguala buen gobierno con gobierno democrático.

Obama llega a afirmar que “la característica común del progreso es el principio de que el gobierno es responsable ante sus ciudadanos”. Curiosamente, Obama cita los ejemplos de Corea e India. Corea muestra una imagen clara que contrasta el aberto y exitoso Sur, con el cerrado y fallido Norte.

El problema de este ejemplo es que Corea del Sur tuvo una dictadura militar durante los primeros años de recuperación de la Guerra de Corea. India tiene una historia de democracia más larga que Corea del Sur, pero un historial económico más flojo. Obama también dijo que la India escapó del colonialismo británico. El gobierno democrático postcolonial de la India tuvo un bien conocido historial de asfixia a los empresarios. Corea del Sur superó a la India a Corea del Norte porque su gobierno rechazó el socialismo, no porque llegara a ser una democracia.

El historial de colonialismo británico en el Hong Kong de la postguerra es bastante distinto. Las autoridades coloniales británicas se mantuvieron al margen y mirando mientras los empresarios hacían próspero a Hong Kong. La economía de Alemania Occidental también se desarrolló rápidamente aunque bajo el control de los ocupantes extranjeros. Después de que Alemania Occidental se hiciera democrática, sus ciudadanos votaron a políticos que expandieron la regulación pública y los programas sociales y su rendimiento económico se deterioró. Si Obama quería citar un ejemplo de éxito de autodeterminación colonial, debería haber mencionado a Estados Unidos. Sin embargo, incluso en este caso estamos hablando de una república constitucional que no extendió el derecho de voto a los adultos hasta 1920.

No es la primera vez que Obama ha afirmado que el progreso deriva del buen gobierno. En un discurso de 2006, Obama afirmó que el fracaso de Kenia es su incapacidad “de crear un gobierno que sea transparente y responsable. Uno que sirva a su pueblo y esté libre de corrupción”. Por supuesto, podemos encontrar fácilmente malos ejemplos de gobierno colonial y autocrático. Pero de lo que se trata es de que el historial de gobiernos democráticos y no democráticos es variado. Hablando en términos históricos, a la mayoría de los países les ha faltado libertad y prosperidad y los movimientos hacia el autogobierno y la democracia no siempre han tenido éxito económicamente.

La característica común real del progreso es la libre empresa. El progreso y la prosperidad han seguido a mercados y comercio más libres, menor regulación pública, menor gasto público e impuestos y derechos de propiedad mejor garantizados. Cuando se ha confiado más en la regulación a través de la competencia en el mercado y cuando a cada persona se le ha dejado mayor autonomía en términos de gastar los ingresos percibidos privadamente, se ha producido progreso y prosperidad.

No es simplemente cosa de unas pocas anécdotas. Los índices de libertad económica revelan la correlación entre libre empresa y progreso económico. Además, la teoría económica explica por qué deberíamos esperar que la libertad traiga progreso. Como dijo Joseph Schumpeter, el capitalismo permita la creación destructiva empresarial para nuevos productos y prácticas innovadores que destruyen alternativas más antiguas e inferiores. En general, el capitalismo es un sistema en que los humanos pueden percibir y actuar sobre oportunidades para mejorar su condición.

Obama podría haber tenido razón en igualar progreso con buen gobierno si hubiera definido al buen gobierno como gobierno limitado, en lugar de cómo gobierno responsable y democrático. Sin embargo, es demasiado evidente que Obama no está a favor del gobierno limitado y los mercados libres. Obama también parece sufrir el error de creer que la competencia democrática es eficiente.

“Apoyaremos una Internet libre y abierta”, dice, “para que las personas tengan información para tomas sus propias decisiones”. La realidad es que los votantes tienen pocos incentivos para informarse sobre política. Un voto nunca cambia el resultado de una elección nacional. Incluso si una persona pudiera votar para hacer más eficientes las políticas públicas, los beneficios de este cambio se dividirían entre todos los ciudadanos. Internet no cambiará los incentivos básicos de los votantes en democracia.

Obama es igualmente ingenuo acerca de los intereses creados. También ha insistido en que es necesaria la reforma de la financiación de las campañas para hacer que la democracia estadounidense trabaje para “el pueblo”. El sentido común dice que hay costes mayores al organizar grupos mayores. Los intereses creados estrechos y concentrados geográficamente tienen una enorme ventaja en costes para cabildear a cualquier gobierno. Las restricciones en los gastos de campaña limitan la capacidad de financiar discursos y los intereses creados siempre encuentran agujeros en las leyes de reforma de la financiación electoral.

Lo que pasa es que los políticos no son sistemáticamente más listos que los miembros de los grupos de interés; no son sistemáticamente mejores estrategas que quienes quieren organizarse para influir en el uso del poder público. Además, los políticos quieren el dinero de los intereses creados. Obama no sólo no es consciente de los costes relativos de organizar los intereses especiales y generales, también espera que los lobos guarden el gallinero.

Algunas naciones democráticas han sido prósperas y relativamente libres. Sin embargo, la democracia evidentemente no es una panacea. Los resultados de la regulación pública del sector financiero y del mercado inmobiliario en la pasada década son simplemente los últimos ejemplos de fracaso gubernamental.

La historia demuestra que el sistema de libre empresa ha funcionado en el pasado. La teoría indica que este sistema continuará funcionando en el futuro, siempre que rechacemos la falsa idea de Obama de cómo alcanzar el progreso.

 

 

D. W. MacKenzie enseña economía en la Ohio Northern University.

 

Published Tue, Oct 5 2010 6:40 PM by euribe