La capa de ozono: una retrospectiva

Por Rod Rojas. (Publicado el 21 de diciembre de 2010)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/4888.

 

¿Recuerdan cuando el adelgazamiento de la capa de ozono iba a hacer que todos muriéramos de un melanoma maligno, solo hace unos años? El miedo del ozono parece haber desaparecido completamente del radar.

Como recordarán, los clorofluorocarbonos (CFC) eran el malo del momento, desempeñando el mismo papel que hoy el dióxido de carbono (CO2) en el miedo al calentamiento global. Los ecologistas afirmaban que de alguna forma los CFC viajan a 60 kilómetros por encima de la tierra, a pesar del hecho de que los CFC son alrededor de cinco veces más pesados que el aire. Un caso común de ladrillos volantes, sin duda.

Al prohibir lo CFC en 1989, los 196 países que firmaron el Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan el ozono hizo perder una fuente barata, segura, no tóxica, químicamente inerte, no corrosiva y no inflamable de componentes refrigerantes, propulsores y sistemas de control de incendios.

Como pasa con la mayoría de las regulaciones, la prohibición del CFC dañó a los pobres como venganza. Millones de neveras que funcionaban perfectamente ya no podían recargarse con freón, así que todos tenían que comprar los nuevos electrodomésticos libres de CFC. Esto, por supuesto, era especialmente difícil para gente con bajos ingresos.

Otro grupo que aun sufre mucho son los que padecen asma. Los sustitutos de los inhaladores de CFC son los inhaladores de HFA (hidrofluoroalcano), que muchos doctores dicen que tiene una eficacia muy inferior comparada con la versión CFC, que ofrecía un alivio más rápido y prologado al agobio de ahogo. Muchos pacientes han descubierto que mientras que una sola pulsación solía ser suficiente para reabrir las vías, el nuevo producto requiere dos o incluso tres pulsaciones para funcionar. Esto aumenta el coste de la medicación debido al aumento de la dosis. Y para añadir el insulto al daño, a causa de su reciente introducción, los inhaladores de HFA están protegidos por la ley de patentes mientras que los CFC ya eran genéricos. Los precios de los inhaladores han aumentado del rango de los 5$-25$ a los 30$-60$ en Estados Unidos.

No hay que decir que los contribuyentes siguen financiando la investigación en este campo fantasma y la prohibición del CFC sigue vivita y coleando. Como siempre, las regulaciones y financiación se han aplicado fácilmente (especialmente cuando se manipula la opinión pública con tácticas de miedo), pero son muy difíciles de derogar; de hecho, las regulaciones casi nunca se abolen y las instituciones a cargo de aplicarlas solo se desmantelan ocasionalmente.

Es importante reconocer los patrones de comportamiento de gobiernos ONG y científicos fijándonos en miedos similares, como la lluvia ácida, el año 2000, el mal de las vacas locas, la gripe A y ahora el cambio climático y el terrorismo. El miedo y la culpa son las herramientas habitualmente utilizadas para robar a los ciudadanos su libertad y dinero. Estos temores favorecen la organización centralizada de nuestras opciones y permiten transferencias de poder y riqueza cada vez mayores al gobierno.

Los temores medioambientales son particularmente efectivos porque combinan los efectos del miedo y la culpabilidad. Esos escenarios del “hombre contra la naturaleza” ofrecen posibilidades ilimitadas de pérdida de libertad salvo que se quite totalmente en poder a los gobiernos.

Salvo que nos demos cuenta de que el hombre y la naturaleza son uno y lo mismo, no habrá grado de subdesarrollo suficientemente bajo para los ecologistas fanáticos: el llamado poeta filósofo del movimiento ecologista, Derrick Jensen, escribió que “la civilización no es ni puede ser sostenible”. No deberíamos subestimar este tipo de declaración, especialmente si viene de un hombre como Jensen, que tiene una amplia audiencia y ha defendido repetidamente el uso de violencia militante para alcanzar objetivos medioambientales. Debemos ser precavidos, no tanto por la posibilidad de acciones violentas del propio Jensen, sino por el talento del gobierno en cultivar esas ideas y utilizarlas en su beneficio.

Esperemos un nuevo temor a medida que el mito del cambio climático pierde fuelle y aumente el recelo de la población ante el antiterrorismo.

 

 

Rod Rojas tiene el título del Canadian Securities Course y trabaja como consejero financiero en asuntos personales, corporativos y de política pública. Es un orgulloso miembro del Partido Libertario de Ontario.

Published Wed, Dec 22 2010 7:12 PM by euribe
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