Echen la culpa de la teoría objetiva del valor a los fisiócratas

Por Murray N. Rothbard. (Publicado el 27 de enero de 2011)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/4939.

[Este artículo está extraído de Historia del pensamiento económico, vol. 1, El pensamiento económico hasta Adam Smith]

 

Aunque los fisiócratas tuvieron ideas útiles en la economía política y la importancia de libre mercado, sus contribuciones características a la economía técnica fueron no solo erróneas, sino que en algunos casos resultaron un desastre para el futuro de la disciplina económica.

Así, durante siglos, el pensamiento económico de la corriente principal, generalmente incluido en tratados escolásticos, sostenía que el valor, y por tanto los precios, de los bienes se determinaban en el mercado por su utilidad y escasez, esto es, por las valoraciones de los consumidores de una oferta concreta de un producto. La economía escolástica y post-.escolástica había resuelto básicamente la antigua “paradoja del valor” de los diamantes y el pan o los diamantes y el agua: ¿cómo es que el pan, tan útil para el hombre, vale muy poco en el mercado, mientras que los diamantes, meras fruslerías, son tan caros?

La solución era que si se tienen en cuenta las cantidades de oferta, desaparece la aparente contradicción entre el “valor de uso” y “valor de intercambio”. Pues la oferta de pan es tan abundante que cualquier barra tendría un valor mínimo (en uso o en intercambio) mientras que los diamantes son tan escasos que conllevarían un alto valor en el mercado.

Por tanto el “valor” no pertenece en abstracto a una clase de bienes: lo otorgan los consumidores a unidades concretas, reales, y dicho valor depende inversamente de la oferta del bien. Lo único que quedaba para completar la explicación era la idea “marginal” descubierta por los austriacos y otros neoclásicos en la década de 1870.

Los escolásticos veían que la utilidad de cualquier bien disminuye a medida que aumenta su stock: lo único que faltaba era en análisis marginal que las compras y evaluaciones del mundo real centran en la próxima unidad (la unidad “marginal”) del bien. La utilidad decreciente es utilidad marginal decreciente. Pero aunque faltara aún el toque final a la teoría de la utilidad y el valor subjetivo, ya había bastante como para ofrecer una explicación coherente del valor y el precio.

A pesar de su problemática aportación del “valor intrínseco” como una cantidad de tierra y trabajo en la producción, Cantillon había continuado en esta tradición escolástica tardía, protoaustriaca y había de hecho realizado muchas contribuciones a ella, particularmente en el estudio del dinero y el emprendimiento. Fueron los fisiócratas quienes rompieron con siglos de sólido razonamiento económico y contribuyeron a lo que se convertiría, en manos de Smith y Ricardo, en una destrucción reaccionaria y oscurantista del análisis correcto del valor.

El Dr. Quesnay empieza su análisis del valor despreciando siglos de teoría del valor y rompiendo trágicamente con los conceptos de “valor de uso” y “valor de intercambio”.

El valor de uso refleja las necesidades y deseos individuales de los consumidores, pero, de acuerdo con Quesnay, estos valores de uso de distintos bienes tienen poca o ninguna relación entre sí o, por tanto con los precios. El valor de intercambio, o los precios relativos, por otro lado, no tienen relación con las necesidades de hombre o con acuerdos entre negociantes y contratantes.

En su lugar, Quesnay, el supuesto “científico”, rechazaba el valor subjetivo e insistía en que los valores de los bienes eran “objetivos” y estaban incluidos místicamente en los distintos bienes independientemente de las valoraciones subjetivas. Esta encarnación objetiva, de acuerdo con Quesnay, es el coste de producción, que de alguna manera determina el “precio fundamental” de todos los bienes.

Como era cierto incluso para Cantillon, este coste “objetivo” de producción parece estar de laguna forma determinado externamente, desde fuera del sistema.

 

 

Murray N. Rothbard (1926-1995) fue decano de la Escuela Austriaca. Fue economista, historiador de la economía y filósofo político libertario.

Este artículo está extraído de Historia del pensamiento económico, vol. 1, El pensamiento económico hasta Adam Smith.

Published Thu, Jan 27 2011 6:42 PM by euribe