Pensando con claridad sobre capital, interés y renta

Por Robert P. Murphy. (Publicado el 8 de noviembre de 2010)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/4788.

 

Hoy en día los economistas austriacos son famosos principalmente por su teoría del ciclo económico, tal y como la desarrollaron Ludwig von Mises y Friedrich Hayek. Sin embargo también hicieron muchas contribuciones a la teoría pura del capital y el interés. Más notablemente en la obra seminal de Eugen von Böhm-Bawerk y más tarde en la de Hayek. En el presente artículo veremos que estas ideas son hoy relevantes, al arremeter justificadamente el economista de la corriente principal Scott Sumner contra políticas fiscales absurdas pero, en el proceso, echar también la teoría económica por la ventana.

Sumner no está seguro de cómo definir la “renta”

Aunque no voy a tener muchas cosas amables que decir acerca de él en este artículo, Scott Sumner es un agudo economista que puede desacreditar a Paul Krugman con la mayoría de ellas. Pero recientemente en su blog, en un noble esfuerzo por criticar el código fiscal de EEUU, el propio Sumner se hace un lío acerca de conceptos financieros y económicos muy básicos.

Las cosas empezaban mal ya en el título de este post del blog: “Renta: Un concepto sin sentido, equívoco y pernicioso”. ¡Caramba! ¿El mismo concepto de renta es sin sentido y pernicioso? Con el fin de ver qué podría haber generado un título así, citaremos extensamente del post de Sumner:

No pueden imaginarse lo que me enfada leer a los progresistas hablando del “principio” de que todas las formas de renta deberían gravarse por igual. (…) O cuando explican los coeficientes de desigualdad de Gini basados en datos de renta sin sentido. (…)

Aguántenme mientras empiezo con los primeros principios: es un post importante. Trataré de convencer a mis lectores progresistas de que deberían estará a favor de la completa abolición de todos los impuestos de renta personales y corporativos, así como todos los impuestos de sucesiones.

Supongamos que dos hermanos ganan cada uno 100.000$ al año. (…) Supongamos [también] que es posible invertir renta a un tipo de interés real que permite quintuplicar la riqueza entre los 25 y los 65 años. (Digamos un bono real de cupón cero a 40 años que produzca en torno al 4%). En este ejemplo, hagamos que ambos hermanos no consuman nada más que arándanos. Un hermano elige no ahorrar nada, el otro ahorra un 40% de su renta. Uno come hoy el equivalente a 100.000$ en arándanos; el otro come 60.000$ hoy y ahorra 40.000$. [Este ahorro de una sola vez de la renta laboral crece con el interés, así que] después de 40 años el hermano ahorrador puede comer el equivalente a 200.000$ en arándanos. Ambos obtienen alguna seguridad social a los 65 años. Aquí va la pregunta: ¿Hay alguna desigualdad económica en esta sociedad?

No puede entender cómo alguien podría decir que la hay. Ambos tienen exactamente la misma renta salarial a los 25 años. Sí, hacen cosas distintas con ella, pero esa es su elección. Al llegar a los 65 años uno tiene cero rentas fuera de la seguridad social y el otro tiene 160.000$ en ganancias de capital, que son consideradas generalmente como “renta”. (…)

El error [de la gente que piensa que hay desigualdad de rentas] es suponer que los arándanos en 40 años son la misma cosa que los arándanos hoy. Los arándanos futuros solo cuestan 1/5, ya que están mucho menos valorados que los arándanos actuales. Son bienes distintos igual que las sandías y los arándanos son bienes distintos. Esa ganancia de 160.000$ no es “renta” en la forma en que piensa el término la mayoría de la gente, es decir como algún tipo de bien disponible para gastar. Más bien refleja un consumo diferido. Los 200.000$ recibidos a los 65 años son exactamente iguales en valor presente que los 40.000$ ahorrados hoy. De hecho es la misma riqueza, simplemente medida en un punto distinto en el tiempo. No tiene sentido decir que el hermano ahorrador tiene rentas de 100.000$ hoy más otros 160.000$ a la edad de 65 años, estaríamos contando dos veces la misma cosa.

He destacado el punto esencial en el pasaje anterior y el propio Sumner, en un post posterior, también resumía la moraleja de la historia anterior de esta manera:

La renta de capital no es más que la renta salarial, más bien su consumo diferido. Contar la renta de capital y la renta salarial es realmente contar la misma renta dos veces.

El análisis de Sumner es útil en muchos aspectos, pero por desgracia llega a la conclusión errónea. No hay nada “sin sentido, equívoco” o “pernicioso” acerca del concepto de renta, ya sea renta laboral o de capital.

La definición de renta

En términos de teoría económica pura, la renta (en un periodo de tiempo concreto) puede definirse como la cantidad de consumo de la que uno puede disfrutar en un periodo de tiempo sin perjudicar la capacidad de generar renta futura. Si luego definimos al capital como el valor presente de consumo que acumularemos en todos los periodos de tiempo futuros, podemos decir que la renta (en un periodo de tiempo concreto) es la cantidad máxima de consumo de la que uno puede disfrutar sin reducir el valor de mercado del capital desde el periodo inicial al siguiente.

Un ejemplo numérico explicará estas definiciones. Pensemos en un hombre que gana 100.000$ en salario anual de su empresario y que tiene la opción de poner dinero en una cuenta bancaria en la que gana un interés anual del 5%. El hombre empieza en el año uno sin dinero en el banco. La siguiente tabla resume cinco años en la vida del hombre:

Año

1

2

3

4

5

Inicio balance banco:

0$

0$

10.000$

10.000$

6.000$

Renta en intereses (5% del balance):

0$

0$

500$

500$

300$

Renta trabajo:

100.000$

100.000$

100.000$

100.000$

100.000$

Renta total:

100.000$

100.000$

100.500$

100.500$

100.300$

Consumo:

100.000$

90.000$

100.500$

104.500$

100.300$

Ahorro (desahorro):

0$

10.000$

0$

(4.000$)

0$

Fin balance banco:

0$

10.000$

10.000$

6.000$

6.000$

En el año uno, el hombre no gana ninguna renta de intereses. Consume 100.000$, gastándolos en su alquiler de vivienda, salir a cenar, cruceros, etc. Pero como su renta laboral era de 100.000$ su capital financiero total sigue sin cambiar en 0$.[1]

En el año dos, de nuevo el hombre tiene una renta total de 100.000$. Sin embargo ese año es muy frugal y consume solo 90.000$. Pone los otros 10.000$ en el banco. Como ha “vivido por debajo de sus medios”, el capital del hombre ha aumentado de 0$ a 10.000$.

En el año tres, podemos ver el beneficio de la frugalidad del periodo previo. Ahora, además de su salario de 10.000$ el hombre tiene una fuente adicional de ingresos: el interés del 5% que obtiene de los 10.000$ en el banco. Por tanto su renta total es de 100.500$. ¿Qué significa esto para un escéptico como Sumner? Es muy sencillo: significa que el hombre puede consumir el equivalente a 100.500$ en cosas (restaurantes de lujo, entradas para el ballet, etc.) sin afectar a su balance bancario.

En el año cuatro, el hombre vive por encima de sus medios. Es posible a causa del desahorro: el hombre toma de sus activos financieros. En concreto el valor de mercado de su balance bancario cae de 10.000$ a 6.000$, lo que refleja el hecho de que el hombre consumió 4.000$ más que su renta de este año.

En el año cinco, vemos los resultados del desahorro del año pasado. Como tiene solo 6.000$ en el banco, el hombre gana solo 300$ en renta de intereses. Así, si quiere mantener su capital intacto (al valor menor de 6.000$), el hombre solo puede consumir un total de 100.300$ este año.

Implicaciones

Este ejemplo sencillo muestra las definiciones abstractas que hemos listado antes para renta y capital. A este nivel, no hay distinción entre renta laboral y renta de intereses. Sí, no son conceptos idénticos (una procede del trabajo, la otra del interés), pero son ambas formas de renta. Decir que solo la renta aboral es “realmente” renta, mientras que la renta de intereses solo es realmente consumo diferido haría imposible la contabilidad y llevaría a absurdos.

En la sección de comentarios de su primer post, pregunté a Sumner si tenía algún problema con la definición habitual de renta. Le recordaba que es la cantidad de consumo que uno puede permitirse sin reducir el valor del capital. Sumner replicó: “No discuto su definición. (…) Supongo que ‘sin sentido’ es algo fuerte, pero ¿qué uso posible hay para un concepto que mide cuánto podría consumir uno [sin] afectar a la riqueza propia?”

Esta respuesta realmente me dejó cortado: es como preguntar qué uso posible hay para el concepto de beneficio. En concreto, una familia necesita calcular su renta, con el fin de saber si está “viviendo por encima de sus medios”. Podemos hacer el análisis más esotérico si queremos. Por ejemplo, uno de los asuntos clave en la teoría austriaca del ciclo económico es que la gente durante el periodo de auge disfruta de una falsa prosperidad (un alto nivel de vida) porque están consumiendo su capital inadvertidamente. Estos asuntos cruciales dependen de la definición básica que Sumner considera inútil.

Aclarando la confusión

A muchos libertarios les encantó el análisis de Sumner (y la postura similar que adoptó Steve Landsburg), porque destroza la defensa para gravar intereses y ganancias del capital. Después de todo (como demostró Sumner) podemos tener dos personas idénticas con las mismas oportunidades para cada consumo o inversión actual y quien ahorre acabará teniendo una renta mucho mayor a lo largo de su vida. Así que ¿por qué debería gravarse más a la persona frugal, simplemente porque elige consumir su renta laboral “a lo largo de la vida” en lugar de agotar cada nómina tan pronto como llega a su puerta?

Dejo claro que estoy de acuerdo con Sumner (y Steve Landsburg) en que estos tipos de experimentos del pensamiento son útiles para mostrar el problema con la típica alteración acerca de la “desigualdad de rentas” y las subsiguientes reclamaciones de impuestos progresivos a la renta y la riqueza. Mi problema es el rechazo de Sumner de la definición habitual de renta y su afirmación de que la renta de intereses no es realmente una renta, sino más bien una forma de consumo diferido.

Por la misma razón, podría poner en duda el propio argumento de Sumner a favor de un impuesto al consumo. Imaginemos dos personas idénticas que pueden obtener un trabajo en que paguen 100.000$ al año. La persona A toma el trabajo y gasta toda su renta cada año. Como el gobierno impone un impuesto aprobado por Scott Sumner del 11% del consumo, este hombre paga 10.000$ al gobierno y realmente solo consume 90.000$.[2]

Por otro lado, la persona B decide ser un vagabundo. Solo trabaja de vez en cuando en trabajos raros, emplea la mayor parte de su tiempo haciendo auto-stop, viendo puestas de sol y trabajando en su gran novela americana. Sin embargo, paga sus impuestos: de los 10.000$ de renta anual que gana, no ahorra nada, envía 1.000$ al gobierno y consume los restantes 9.000$.

Podría muy fácilmente condenar este hipotético impuesto al consumo siguiendo la línea de Sumner. Después de todo, los dos hombres tenían habilidades iguales al principio de su edad adulta. La persona B podría haber elegido trabajar en una oficina y ganar suficiente dinero como para gastar 90.000$ al año en consumo. Pero en su lugar, la persona B elige un camino diferente. ¿Entonces porqué debería el gobierno gravarle mucho menos de lo que está gravando a la “equivalente” persona A?

Hasta aquí, bien. Estoy demostrando que el (inmoral e ineficiente) impuesto al consumo no puede soportar el escrutinio: no es realmente cierto que la gente que “consume” más sea necesariamente “más rica” y por tanto capaz de pagar más, como parecen pensar Scott Sumner y otros defensores del impuesto al consumo.[3]

¿Pero qué pasa si voy más allá? Supongamos que argumento, “En realidad el mismo concepto de renta laboral no tiene sentido, es equívoco y pernicioso. En nuestro ejemplo, la persona A ganó diez veces más ‘renta laboral’ que la persona B, pero no hay razón para suponer que la persona A haya tenido en modo alguno una vida mejor, ya que la persona B podía haber tomado las mismas decisiones. De hecho, la ‘renta laboral’ solo es realmente ocio perdido. El vagabundo podría haber dedicado sus horas al trabajo de oficina, pero en su lugar eligió ‘comprar’ el equivalente a 90.000$ de su tiempo para sí mismo. Por tanto, contar a la ‘renta laboral’ como una forma de flujo gratuito de riqueza es contar las mismas horas dos veces”.

Ahora, independientemente de cómo se sienta uno acerca de la validez de un impuesto al consumo, ¿quiere alguien ir tan lejos como para decir que una nómina no es realmente una forma de pago después de todo? Creo que Sumner cometió un error análogo en su propio análisis. Solo porque podamos imaginar escenarios en los que un impuesto al consumo (que incluya intereses y ganancias de capital) resulte claramente injusto, no significa que la renta de intereses no sea por tanto “realmente” renta. Más bien significa en su lugar que las peticiones habituales de impuestos progresivos de la renta van mal dirigidas.

Renta frente a capital

Si damos un paso atrás y miramos el paisaje general, creo que el error básico de Sumner es que está tratando de usar la renta cuando lo que realmente debería estar usando es el capital financiero o la riqueza. Veamos un ejemplo numérico para ver por qué.

Supongamos de nuevo que tenemos inicialmente dos personas idénticas, que empiezan ambas con 100.000$ en el banco. El primer tipo, Pródigo Paul, saca todo el dinero y lo consume inmediatamente (realmente le dura una semana). Después de que se acaba su asombrosa parranda, Paul ya no tiene más activos y eso es todo. Así que su “consumo total”, medido en dólares actuales, es claramente de 100.000$.

Pero ahora pensemos en Frugal Freddy. En lugar de consumir nada en el presente, Freddy espera. Después de un año, el balance bancario ha crecido a 105.000$. Así que al inicio del segundo año, toma 5.000$ y los consume. Freddy hace esto durante 50 años seguidos (estamos suponiendo que el tipo de interés permanece al 5% todo el tiempo) y luego retira el principal de 100.000$ y lo consume también.

Aunque no sea tan evidente, el valor actual de mercado del consumo de toda la vida de Frugal Freddy (medido al inicio de nuestro experimento) es también de 100.000$. De hecho, podemos imaginar a Frugal Freddy retirando sus 100.000$ al principio (igual que Pródigo Paul), pero en lugar de comprar bienes de consumo presentes, acuerda con comerciantes para que les vendan vales por bienes de consumo futuros en distintos intervalos. En otras palabras, Pródigo Paul podría haber comprado ahora mismo un filete por 100$, pero en su lugar Frugal Freddy da al propietario del restaurante solo 95$ a cambio de un vale que dice: “Otorgo al tenedor un filete en el año 2011”.

Como tanto Pródigo Paul como Frugal Freddy empezaron ambos con 100.000$ para trabajar con ellos y como (en principio) ambos pudieron haber entrado en el mercado en el día uno y gastarlo todo de acuerdo con sus patrones preferidos de consumo, queda claro que el valor de mercado presente del consumo de todos los flujos de su vida debe ser igual. Por eso Sumner quiere concluir que ambos tienen el mismo nivel de bienestar económico y que cualquier impuesto que recaiga más duramente en Frugal Freddy sería injusto.

Sin embargo hay aquí algo extraño. Incluso aunque ambos hombres hayan tenido el mismo consumo a lo largo de su vida (medido en términos de valor presente en el punto de partida), Frugal Freddy ha tenido una renta mucho mayor a lo largo de su vida, incluso medida en valor presente en el punto de partida. Pródigo Paul no tiene ninguna renta en absoluto, en ningún plazo de tiempo, así que su renta a lo largo de su vida es claramente cero. Sin embargo Frugal Freddy gana 5.000$ en renta anual de intereses durante 50 años. Este flujo de renta a lo largo de su vida tiene un valor actual de mercado (en el punto de partida) de más de 91.000$.

Así vemos la queja de Sumner: A pesar de que hay sentido económico muy legítimo en que estos dos hombres tienen iguales “medios”, uno de ellos tiene una renta a lo largo de su vida de 0$, mientras que el otro tiene una renta (repetimos, medida en términos de valor presente a lo largo de su vida) de más de 91.000$. ¿No prueba esto que la renta es un concepto sin sentido, equívoco y pernicioso?

No, no lo hace y hay dos razones principales: Primero, Sumner está usando el concepto erróneo para su objetivo. La medición correcta es que Pródigo Paul y Frugal Freddy empiezan con el mismo capital financiero o, en una palabra, riqueza. Pródigo Paul elige consumir su riqueza de un plumazo mientras que Frugal Freddy alarga su consumo durante 50 años. Pero ambos hombres empiezan con la misma cantidad de capital financiero o riqueza y por eso pueden permitirse vender su riqueza para adquirir distintos flujos de consumo que tienen el mismo valor de mercado (medidos al inicio).

Segundo, el concepto de renta sigue siendo útil porque da un guía en cada momento. Ésta es la fuente de la confusión de Sumner. Quiere un solo número al inicio del proceso y no se contenta con la renta porque no es perfecta. Aún así la renta no es una variable de existencias (aplicable en un punto del tiempo): en su lugar es un variable de flujo, aplicable a lo largo de cierto periodo de tiempo.

Incluso si Frugal Freddy saca sus 100.000$ del banco al mismo tiempo que Pródigo Paul y luego lo intercambia por diversos vales por filetes, cortes de pelo, alquileres de pisos, etc. durante los próximos 50 años, el concepto de renta sigue siendo bastante útil. Muestra a Freddy  cuáles son sus opciones si cambia su plan en algún momento durante los 50 años. Incluso si ha intercambiado sus 100.000$ al principio por una serie de vales el contable de Freddy siegue pudiendo computar el valor de mercado de su consumo real año a año. Si Freddy decide alterar su comportamiento, podría vender sus vales sin usar (que pueden tener un precio spot mayor que el pagado originalmente por ellos) y rehacer su plan de consumo.

En un año cualquiera, el contable podría decir a Freddy el valor total de mercado de los vales restantes. Si Freddy consumiera vales con un valor de mercado de más de un 5% de esta cantidad, entonces en el siguiente periodo su contable le informaría de que el valor total de sus vales no usados ha caído.

Lo más importante es que la confianza del contable y los respectivos cálculos de riqueza y renta le permitirían a Freddy responder racionalmente en caso de sorpresas. En el mundo real, Freddy no querría comprometerse con un flujo de consumo durante un periodo de 50 años, porque no estaría seguro de lo que traería el futuro. Por eso son tan importantes los precios de mercado y las técnicas contables relacionadas.

Conclusión

La teoría del capital y el interés y su relación con la renta son un área compleja de la economía. También son una en la que los austriacos han hecho contribuciones importantes. Al contrario de lo que dice Scott Sumner, el concepto de renta es perfectamente correcto, usado apropiadamente. Las ganancias de interés y capital son renta (aunque diferentes tipos de renta) igual que lo son los salarios.[4] No deberíamos deshacernos de una categoría económica solo porque los políticos y la envidia pública la han usado inadecuadamente para justificar un impuesto.

 

 

Robert Murphy es investigador adjunto del Instituto Mises, donde enseñará Anatomía de la Fed en la Mises Academy este invierno. Gestiona el blog Free Advice y es autor de The Politically Incorrect Guide to Capitalism, Study Guide to Man, Economy, and State with Power and Market, Human Action Study Guide, The Politically Incorrect Guide to the Great Depression and the New Deal y su nuevo libro Lessons for the Young Economist.



[1] Nota técnica: En este ejemplo sencillo, estamos suponiendo que el capital financiero total del hombre es igual a su balance bancario. Hablando estrictamente, esto significa que estamos clasificando el capital del hombre como el valor presente de las futuras corrientes de solo rentas de intereses. Algunos economistas podrían incluir también la renta laboral del hombre en este cálculo, en cuyo caso su “capital total” incluiría no solo su balance bancario sino asimismo su “capital humano”. Así que tendríamos que preocuparnos acerca de que cuando el hombre acabe jubilándose y de cómo su nómina actual sea realmente más que una pura renta laboral, sea asimismo un forma de consumo de capital (humano). Pero para mantener sencillas las cosas, vamos a ignorar estas complicaciones y hemos mantenido la nómina en un constante 100.000$ a lo largo del análisis.

[2] El tipo impositivo real para llegar a este resultado sería, el 11,111…%.

[3] Las cosas son aún peores para Sumner, quien realmente defiende un impuesto progresivo al consumo, es decir, uno en el que el propio tipo sea mayor dependiendo de la cantidad consumida.

[4] Murray Rothbard está de acuerdo en que las ganancias de capital son una forma de renta. Ver las páginas 533-534 de Man, Economy, and State.

Published Wed, Feb 16 2011 8:23 PM by euribe