A-cen-tuar lo positivo: La nueva contabilidad en la Fed

Por Robert P. Murphy. (Publicado el 21 de febrero de 2011)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/5057.

 

A principios de enero, la reserva Federal hizo un extraño anuncio en su informe semanal. Parecía ser una cambio contable sin consecuencias en el tratamiento de los ingresos y se explicaba como un paso hacia una mayor transparencia.

El cambio estaba enterrado en tal jerga que llevó semanas a los blogeros financieros digerir completamente lo que había ocurrido: ¡el nuevo movimiento hacía efectivamente imposible que la Fed quebrara! En este artículo explicaré el cambio y especularé sobre los motivos de la Fed.

¿Llaman a esto transparencia?

El 6 de enero, al inicio de su versión semanal H.4.1 (que detalla los cambios en las participaciones de la Fed respecto de la semana anterior), la Fed anunciaba lo siguiente:

El informe estadístico H.4.1 del Consejo, “Factores que afectan a los balances de reserva de instituciones depositarias y estado de la condición de los bancos de la Reserva Federal” se ha modificado para reflejar un cambio en la política contable que genere una presentación más transparente de las cuentas de capital y la distribución de ingresos residuales para el Tesoro de EEUU de cada banco de la Reserva Federal. Aunque el cambio en la política contable no afecta a la cantidad de ingresos residuales que los bancos de la Reserva Federal distribuyen al Tesoro de EEUU, puede afectar a los plazos de las distribuciones. De acuerdo con la constante política del Consejo de Gobernadores, los ingresos residuales de cada banco de la Reserva Federal, después de deducidos los costes de operación, pagos de dividendos y la cantidad necesaria para igualas el superávit con el capital pagado, se distribuyen semanalmente al Tesoro de EEUU. La distribución de ingresos residuales al Tesoro de EEUU se hace de acuerdo con la autoridad del Consejo de Gobernadores para imponer una carga de intereses a los bancos de la Reserva Federal basada en la cantidad de títulos de la Reserva Federal existentes en cada banco de la Reserva Federal.

A partir del 1 de enero de 2011, como consecuencia del cambio en la política contable, diariamente cada banco de la Reserva Federal ajustará el balance en su cuenta de beneficios para igualar el beneficio con el capital pagado y, además, ajustará su debe por la distribución de ingresos residuales al Tesoro de EEUU. Previamente estos ajustes solo se hacían al acabar el año. Ajustar el balance contable del beneficio y el debe por la distribución de ingresos residuales al Tesoro de EEUU está de acuerdo con el requisito de devengo diario de muchos otros apuntes que aparecen en el informe estadístico H.4.1 del Consejo. La obligación de distribución de ingresos residuales al Tesoro de EEUU se reportará como “Intereses en títulos de la Reserva Federal debidos al Tesoro de EEUU” en la Tabla 10. Previamente, la cantidad necesaria para igual beneficio con capital pagado y la cantidad del debe para la distribución de ingresos residuales al Tesoro de EEUU estaba incluido en “Otras cuentas de capital” en la Tabla 9 y en “Otro capital” en la Tabla 10.

Si el lector ha tenido fuerzas para leer todo el texto anterior, puede entender por qué nadie pensó mucho en él en el momento de la publicación. La Fed parecía estar diciendo que el cambio de reglas no era muy importante, era perfectamente coherente con el tratamiento dado a otras partidas y que, como mucho, era un cambio que promovía una mayor transparencia de las operaciones de la Fed.

No fue hasta más avanzado el mes que los blogueros financieros escépticos se dieron cuenta de las implicaciones del cambio de reglas: la Fed era ahora contablemente inmune a la quiebra.

Bernanke quiere centrarse en lo positivo…

Éste es un resumen de la nueva situación tomado de un sitio web de inversión:

He aquí cómo explica Priya Misra, del Bank of America, este cambio curioso y casi con seguridad motivado políticamente: “La Fed remite la mayoría de sus ingresos netos semanalmente. Antes de este cambio contable, cualquier ingreso no remitido y debido al Tesoro entraba en la cuenta de ‘Otro capital’, pero ahora se mostrará en una partida separada del debe llamada ‘Intereses en títulos de la Reserva Federal debidos al Tesoro’. En consecuencia, cualquier pérdida futura en la que pueda incurrir la Fed se mostrará ahora como una deuda negativa (interés negativo debido al Tesoro) frente a una reducción en el capital de la Fed, haciendo así imposible técnicamente una situación de capital negativo independientemente del tamaño del balance de la Fed o de cómo decida el FOMC reforzar la política”. (Énfasis en el original).

Bueno, suena a bastante distinto de la declaración original de la Fed, ¿no? Para ver cómo coinciden ambas, veamos de nuevo los pasajes principales del anuncio de la Fed:

[C]ada banco de la Reserva Federal ajustará el balance en su cuenta de beneficios para igualar el beneficio con el capital pagado y, además, ajustará su debe por la distribución de ingresos residuales al Tesoro de EEUU. (…)La obligación de distribución de ingresos residuales al Tesoro de EEUU se reportará como “Intereses en títulos de la Reserva Federal debidos al Tesoro de EEUU” en la Tabla 10. Previamente, la cantidad necesaria para igual beneficio con capital pagado y la cantidad del debe para la distribución de ingresos residuales al Tesoro de EEUU estaba incluido en “Otras cuentas de capital” en la Tabla 9 y en “Otro capital” en la Tabla 10.

El truco es que la Fed lleva al lector a suponer que “el balance en su cuenta de beneficios” sería positivo. En otras palabras, la Fed se ocupa del caso habitual en que los activos crecen con el tiempo (a causa de los ingresos por intereses en sus bonos, etc.). Eso llevaría a la parte izquierda del balance (es decir, el “Activo”) a crecer y así algo en la parte derecha del balance (es decir, el “Pasivo”) tendría que crecer en la misma cantidad.

Antes del anuncio, el movimiento inmediato sería reflejar un aumento en el lado del “Activo” con un apunte correspondiente en la partida de “Capital” (o “Acciones”) en el lado derecho. Pero ahora la Fed está diciendo que cuando se aprecien sus activos, no lo anotará en las cuentas de capital. En su lugar hará que el lado derecho del balance aumente introduciendo un nuevo debe titulado (parafraseando) “Ingresos que tenemos que enviar al Tesoro”.

(Para entender el panorama general, tengan en cuenta que después de que la Fed paga sus facturas, los ingresos restantes se remiten al Tesoro. Como expliqué en este artículo, ese mecanismo significa que el Tío Sam realmente no paga ningún interés sobre esos bonos propiedad de la Reserva Federal).

Hasta aquí, bien. Parece como si la Fed estuviera simplemente eliminando uno de los pasos en la contabilidad. Antes la Fed ingresaba rendimientos de sus activos, luego reconocía ese aumento en sus existencias aumentando su capital y luego transfería parte de ese aumento de capital al Tesoro.

Pero ahora (eso pensaría uno al leer el anuncio de la Fed), la Fed sencillamente relaciona directamente los aumentos de activo con los pagos que debe al tesoro. Así que esas ganancias ya no “fluyen a través” de la porción de capital del balance (en el lado derecho). No pasa nada ¿verdad?

La negación es normal tras una pérdida traumática

Ah, pero como apuntaba Misra, del Bank of America, lo divertido se produce cuando la Fed sufre pérdidas en sus activos. En la contabilidad normal, cuando el valor de mercado de los activos de una empresa baja, la empresa rebaja su “activo” (lado izquierdo del balance) y rebaja a su vez su “Capital” en la misma cantidad (lado derecho del balance).

El peligro es que una empresa pierda demasiado, pudiendo hacer que desaparezca todo su capital. En ese punto, la empresa sería insolvente porque su “Activo” remanente sería menor que su “Pasivo”. Recuerden la obviedad contable:

Activo = Pasivo + Capital

Si la empresa sufre pérdidas tan grandes que su “Capital” se hace negativo, es sencillamente otra forma de decir que la empresa debe a la gente más dinero (es decir, tiene más pasivo) que el que tiene en activos. Es la definición de insolvencia y salvo que se rectifique la situación la empresa acabará por incumplir sus obligaciones e irá a la quiebra.

Por suerte, desde el punto de vista de la Fed, este trágico resultado ya no es posible para el banco central de EEUU. No importa lo grande que se el impacto en sus activos, la Fed nunca será insolvente desde un punto de vista contable. Incluso si la cartera de bonos de la Fed perdiera un billón de dólares en una tarde, la Fed estaría bien: Rebajaría su “Activo” en un billón y en el “Pasivo” incluiría “un billón negativo debido al Tesoro”. Así los lados izquierdo y derecho del balance seguirían estando cuadrados y el “Activo” seguiría siendo superior al “Pasivo”.

Con el tiempo, si la Fed continuara obteniendo ingresos de intereses de sus existencias, el Tesoro “liquidaría” su deuda a la Fed. Por ejemplo, si las ganancias excesivas de la Fed (que normalmente se remitirían como pago al Tesoro) fueran de 10.000 millones de dólares en el próximo trimestre, entonces los libros de la Fed mostrarían que su pasivo con el Tesoro habría aumentado a “990.000 millones negativos”. (Tengan en cuenta que cuando los números negativos son mayores, se mueven hacia el cero).

Nadie puede detener al Ben Bernanco

Cuando la QE2 estaba de plena actualidad, los analistas se preguntaban abiertamente si la Fed podría convertirse en insolvente. Después de todo, “el Bernanco” estaba cargando su balance  con bonos en un momento en que los tipos de interés estaban en mínimos históricos. Cuando los tipos de interés subieran, los bonos que tuviera la Fed sufrirían una gran disminución en su valor de mercado. En principio, si la subida fuera suficientemente alta, la Fed podría perder todo su capital y convertirse en insolvente.

O al menos la Fed podía haberlo hecho antes del cambio de reglas de enero. Como escribí en noviembre, no hay impedimento técnico a la operación de impresión de dinero de Bernanke, ni siquiera a la insolvencia. Las “obligaciones” de la Fed consisten en Títulos de la Reserva Federal (y reservas bancarias, que son legalmente equivalentes). Si una persona entrega un billete de 100$ a Bernanke, éste le “debe” cinco billetes de 20$ o diez de 10$, etc.

Aún así, antes del cambio de reglas de enero habría sido bastante incómodo para la Fed convertirse en insolvente. La comunidad financiera habría visto lo nihilista que es realmente la banca central de moneda fiduciaria.

Pero no teman, esa incómoda posibilidad se ha eliminado. Ahora es matemáticamente imposible que la Fed se convierta en insolvente, a través de la magia del “pasivo negativo”. No hay nada que impida ahora la acción inflacionista de Bernanke, excepto el rechazo público a los precios al alza.

Conclusión

El cambio de reglas de la Fed, expresado con un leguaje oscuro, es una mala señal. Sugiere que los funcionarios de la Fed saben lo vulnerables que son y que grandes aumentos en los tipos de interés pueden estar mucho más cerca de lo que nos han hecho creer.

 

 

Robert Murphy es investigador adjunto del Instituto Mises, donde enseñará Anatomía de la Fed en la Mises Academy este invierno. Gestiona el blog Free Advice y es autor de The Politically Incorrect Guide to Capitalism, Study Guide to Man, Economy, and State with Power and Market, Human Action Study Guide, The Politically Incorrect Guide to the Great Depression and the New Deal y su nuevo libro Lessons for the Young Economist.

Published Tue, Feb 22 2011 6:50 PM by euribe
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