Revisando la recuperación de Islandia

Por David Howden. (Publicado el 22 de marzo de 2011)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/5109.

 

Islandia cayó en la mayor recesión del nuevo mileno hace más de dos años. Como argumentamos Philipp Bagus y yo en nuestro nuevo libro, Deep Freeze: Iceland's Economic Collapse, la culpa evidente fue de un sistema bancario sobredimensionado, que en su momento máximo tenía activos equivalentes a 11 veces el tamaño de la economía de la pequeña isla. Pero como muchos acontecimientos económicos, la clave no reside en lo que es inmediatamente evidente sino en aquellas causas y condiciones que están veladas. Políticos, expertos y la población de la nación islandesa lo han pasado mal para explicar en primer lugar cómo pudo desarrollarse un sector financiero tan grande.

Como en muchos otros países del mundo, el gran e inestable sector bancario de Islandia se desarrolló con la aparición de la garantía de depósitos. Aunque el sistema bancario de se reserva fraccionaria tiene una tendencia a llevar a consecuencias inestables, este día del juicio se cree eliminado al garantizar a los depositantes que existe un respaldo en tiempos de zozobra. Los bancos que emiten medios fiduciarios en exceso y afrontan fugar de drenan reservas se ven “salvados” por un plan de seguro que garantiza a los depositantes sus fondos que han desaparecido con rapidez.

Aunque esta garantía puede retrasar una dañina corrida bancaria, también potencia un entorno que alimenta una actividad bancaria crecientemente arriesgada.

Por un lado, los bancos pueden estar tranquilos al saber que más riesgos generarán mayores beneficios. Normalmente el sistema de pérdidas y ganancias limita el comportamiento de toma de riesgos al cargar a los participantes en el mercado con cualquier pérdida de su actividad de riesgo. La garantía de depósito socializa en la práctica las pérdidas mientras mantiene privados los beneficios. Esto permite a los bancos buscar mayores beneficios a través de una mayor toma de riesgos mientras se alivia simultáneamente su miedo a las pérdidas.

Por otro lado, un plan de garantías de depósitos elimina un mecanismo de monitorización importante que disciplina el sector bancario. Un depositante que se ve amenazado por pérdidas en sus depósitos en caso de que se banco vaya a la quiebra está profundamente interesado en su solvencia. Al eliminar la posibilidad de que el depósito no sea devuelto en su totalidad en ese caso, hay pocas razones para que un depositante evalúe la solvencia de un posible banco.

Como esbozamos, el Banco Central de Islandia (BCI) ofrecía un plan de garantía de depósitos para proteger a su sector bancario nacional. Esta singularidad es evidente en dos aspectos.

El primero es que el propio BCI es el proveedor de la garantía. En muchos otros países este papel no se otorga a la autoridad monetaria, sino más bien a la autoridad fiscal. Así, en Estados Unidos la Federal Deposit Insurance Corporation (FDIC) es una empresa pública. En la Eurozona, no es el Banco Central Europeo el que ofrece garantía de depósitos sino los gobiernos nacionales que componen la unión monetaria.

Dejando aparte la cuestión de si el gobierno tiene algún papel en absoluto en ofrecer garantía de depósitos, podemos ver una diferencia clave. El gobierno está bajo limitaciones presupuestarias (al menos en teoría) por las cuales si necesita financiar su plan de garantía debe hacerse con impuestos o emisión de deuda. Por el contrario,  el banco central tiene la capacidad de monetizar este gasto. De hecho en 2008 la FDIC debatió asignar fondos adicionales a sus reservas mediante el aumento de primas al acumularse las quiebras en Estados Unidos. Ese debate no se produjo dentro de los muros del Banco Central de Islandia.

La segunda diferencia del plan de garantía de depósitos de Islandia es que garantiza no solo los depósitos en coronas islandesas, sino también los denominados en divisas extranjeras. El sitio web del Banco Central de Islandia deja claro que independientemente de la denominación del depósito, un depositante puede estar seguro de que sus ahorros están a salvo:

¿Garantiza el Fondo los depósitos en divisas extranjeras?

Sí. No hay distinción entre depósitos en coronas islandesas y en otras divisas. El Fondo puede reembolsar el valor del saldo del depósito en coronas islandesas.

¿Están garantizados por el Fondo los depósitos en sucursales extranjeras de bancos islandeses?

Sí. Las garantías del Fondo es extienden a todos los clientes de bancos islandeses y sus sucursales, tanto locales como extranjeras, independientemente de su domicilio legal. Los depósitos extranjeros en filiales de bancos islandeses están garantizados por los fondos de garantía de los países correspondientes.

Aquí reside uno de los principales problemas que explicamos Bagus y yo en el capítulo 4 de Deep Freeze. A medida que aumentaba la financiación en denominaciones extranjeras, el BCI era cada vez más incapaz de cumplir con estas obligaciones si se hacían reales, Cualquier banco central tiene la capacidad de inflar solo la oferta de moneda local. Aunque es por tanto sencillo atender la deuda denominada localmente (y nominalmente), se produce un fallo significativo cuando se añaden a la mezcla los pasivos extranjeros.

Incapaz de cubrir sus pasivos extranjeros durante la crisis de liquidez de 2008, el Banco Central de Islandia fue en la práctica a la bancarrota. Solo los rescates de países amigos y el FMI evitaron un destino más serio: la completa eliminación de una autoridad monetaria islandesa centralizada.

Aunque la recuperación islandesa durante los dos últimos años ha sido en su mayor parte fuerte, sigue habiendo dos consecuencias desgraciadas de las que ocuparse.

Primero, al centrarse en las consecuencias y no en las causas origen de la crisis, las autoridades islandesas han perdido una oportunidad de corregir una de las causas primarias de la crisis. El riesgo moral de la garantía de depósitos (especialmente un plan de garantía de depósitos que era imposible de cumplir) permitió que se desarrollara el sobredimensionado sistema bancario. Eliminar ese plan de garantía habría hecho mucho por rectificar este tema

Segundo, Islandia no esta sola en este sentido. Muchos otros países del mundo están igualmente en una encrucijada en la que grandes cantidades de pasivos denominados en monedas extranjeras no pueden ser financiados por el banco central local. Esto no sería en sí mismo un gran problema, excepto por el hecho de que tanta gente piensa piense que su banco central si será capaz de resolver la eventual falta de fondos.

La era de los bancos centrales omnipotentes está llegando a su fin, ya que ha quedado a la vista su importancia para evitar este tipo de crisis.

Deep Freeze: Iceland's Economic Collapse ofrece un caso de estudio en un país que afronta una crisis bancaria a manos de su banco central. Ofrece un mapa de ruta para quien quiere entender de dónde derivan estas crisis y cómo evitarlas en el futuro.

 

 

David Howden es profesor auxiliar de economía en la Universidad de St. Louis en su campus de Madrid y ganador del Premio Douglas E. French del Instituto Mises.

Published Wed, Mar 23 2011 10:14 PM by euribe
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