Atesoramiento guerrillero

Por Wendy McElroy. (Publicado el 12 de abril de 2011)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/5200.   

 

Los titulares gritan: “¿Está esta niña en peligro debido a una abuela acaparadora?”; “Los horrores del acaparamiento” y “El ‘atesoramiento’ de animales, relacionado a menudo con enfermedades mentales”. Entretanto, una serie popular de TV titulada Acaparadores se centra en  gente cuya “incapacidad para deshacerse de sus cosas está tan fuera de control que están al borde de una crisis personal”; como los adictos a las drogas, requieren que se intervenga. La descalificación de los acparadores como abusadores de animales enfermos mentales y que ponen en peligro a niños está en pleno auge.

¿Qué esta cosa vil y peligros llamada acaparamiento o atesoramiento? El sustantivo “tesoro” se define como “un almacenamiento de dinero y objetos valiosos, normalmente uno que se guarda secreta o cuidadosamente”. El verbo significa “ahorrar para un uso futuro”. El lenguaje común, cualquiera que almacene más de un bien de que hacen habitualmente sus vecinos se le considera un “acaparador”.

Un ejemplo común de acaparador es acumular alimentos duraderos (como comida enlatada, arroz o pasta) cuando están de oferta, de forma que su familia tenga en casa alimentos básicos para un año. En las áreas rurales, a esto se lo conoce como “tener una buena despensa”.

Históricamente a los gobiernos les ha irritado el atesoramiento. Especialmente en malos tiempos económicos, estigmatizar al acaparador por “causar” altos precios o escaseces porque compra más que su “parte” sirve para un propósito político útil. Distrae la atención de las políticas públicas, como los aranceles, que son la verdadera causa de las estanterías vacías y los precios altos. Al estimular el resentimiento hacia vecinos que tengan una lata de guisantes más que tú, los políticos evitan sufrir todo el justo enfado de la gente.

En tiempos de crisis económica, cuando los gobiernos juguetean con la idea del racionamiento y los controles de precios, la irritación puede convertirse en algo peor: se aprueban leyes contra el acaparamiento y a veces los bienes se confiscan. La confiscación más notoria  en Estados Unidos se produjo en 1933 cuando el Presidente Franklin D. Roosevelt firmó la Orden Ejecutiva 6102, aparentemente una medida para combatir la Gran Depresión. La orden ordenaba al pueblo estadounidense (con pocas excepciones) entregar todo excepto el equivalente a 100$ en monedas de oro, oro en bruto y certificados de la Reserva Federal a cambio de un pago de 20,67$ por onza troy. Poco más de un año después, el gobierno aumentó el tipo de cambio a 35$ por onza troy. Así el gobierno obtuvo enormes beneficios a costa de los inversores y ahorradores privados, también conocidos como acaparadores de oro.

El atesoramiento, como cualquier otra actividad humana, puede convertirse en obsesivo. Pero en su forma común, atesorar no es más que prepararse para el futuro dejando aparte algunas cosas guardadas que puedas necesitar tú o tu familia. Es una práctica especialmente valiosa durante la inestabilidad económica, cuando los suministros necesarios pueden volverse escasos o doblar repentinamente su precio.

El consejo de inversiones austriaco Jack Pugsley explicó una vez otra perspectiva del atesoramiento: es una inversión. Una familia con bajos ingresos puede no ser capaz de permitirse metales preciosos, pero puede permitirse invertir en consumibles secos o enlatados. El pasado año, con cierta frecuencia, mi supermercado vendía un paquete de pasta de 900 gramos a 99¢. Con escasez de trigo y con el gobierno estadounidense desviando casi el 30% de las cosechas de maíz para producir etanol, los productos alimenticios dependientes del grano se han disparado. El mismo paquete de pasta ahora cuesta habitualmente 2,99$. Si una familia con dificultades compró 60 paquetes de la pasta a 99¢ para un consumo futuro de un paquete por semana, entonces su acaparamiento habrá supuesto tal vez 100$ menos en su factura del supermercado. Al comprar constantemente más de lo que necesitan inmediatamente en productos en oferta, la familia puede tener una buena despensa para sostenerse a través del desempleo, la inflación y la escasez.

Por desgracia, durante las crisis económicas el gobierno también se interesa por el acaparamiento; en concreto, en castigar a los acaparadores por antipatriotas. Un ejemplo histórico es la Ley de Control de Alimentos y Carburantes, que se aprobó en 1917, durante la Primera Guerra Mundial; el nombre oficial de la ley era “Una ley para una mayor provisión para la seguridad y defensa nacional estimulando la producción, conservando el suministro y controlando la distribución de productos alimenticios y carburantes”. En resumen, el gobierno se convertía en un dictador alimentario y quien tuviera más existencias que el equivalente a 30 días de comida (que fue considerado razonable por el administrador alimentario Herbert Hoover) podía ser arrestado.

El New York Times del 30 de mayo de 1918 llevaba el titular “Marino imputado por acaparamiento de comida”. Informaba acerca de un hombre que había invertido la herencia de su mujer en almacenar comida para un año y se había impuesto una fianza de 3.000$ a cada uno. La comida fue confiscada.

El destino del marino es un aviso en más de un sentido. El almacenamiento de comida de su familia se descubrió porque un vendedor y sus vecinos lo denunciaron. Así que un triste corolario de la sabiduría de almacenar comida para tu familia es la necesidad de hacerlo con discreción. Es triste porque el impulso natural de la gente en una comunidad es ayudar a los que lo necesitan. Medidas como la Ley de Control de Alimentos y Carburantes significan que compartir comida con un vecino que tiene hijos hambrientos ya no es sencillamente un gesto de compasión y generosidad; esas leyes del gobierno hace que compartir sea un peligro para tu seguridad y el bienestar de tus propios hijos.

Aún hay tiempo para atesorar los bienes de lo que depende tu familia. Los precios están subiendo, es verdad, pero la fuerza total de la inflación y las escaseces se encuentra probablemente en un futuro de varios meses. Atesora ahora; atesore discretamente.

 

 

Wendy McElroy es autora de varios libros. Mantiene activos dos sitios web: WendyMcElroy.com e ifeminists.com.

Published Tue, Apr 12 2011 6:37 PM by euribe

Comments

# Coach Factory Online Coach

Wednesday, October 15, 2014 2:58 PM by Coach Factory Online Coach

Atesoramiento guerrillero - Mises Daily en español