El Plan Lehman Brothers

Por Mark Thornton. (Publicado el 25 de mayo de 2011)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/5312.

 

La gente me pregunta a menudo: “¿Qué piensas que debería hacer el gobierno en lugar de utilizar la inflación de la flexibilización cuantitativa?” Mi respuesta habitual es que el gobierno no debería tratar de luchar contra la depresión con gasto público y crédito fácil. Tratar de impedir que el mercado corrija sus errores del pasado solo retrasa las consecuencias y las hace mucho peores.

El gobierno debería equilibrar su presupuesto. No debería haber ninguna nueva expansión del crédito por parte de la Reserva Federal. Lo más importante: el gobierno no debería entrometerse en los mercados para tratar de suavizar las consecuencias de la corrección. En concreto, eso significa que no haya rescates, paquetes de estímulo o nuevos proyectos de obras públicas. No hacer subir los salarios. Permitir la competencia para rebajar los precios de terrenos, trabajo y capital. Los únicos pasos positivos que ha de dar el gobierno son implantar recortes fiscales y del gasto, eliminando regulaciones y permitiendo el libre comercio.

Yo tengo un nombre para esta política. Se llama “Plan Lehman Brothers”, por la gran entidad financiera de Wall Street del mismo nombre a la que se permitió quebrar en septiembre de 2008. Este plan se basa en permitir que quiebren grandes empresas. Si se hubiera seguido esta política desde el principio, tengo pocas dudas de que la crisis ya se habría superado y no le habríamos añadido el problema de la deuda.

Henry Lehman empezó en los negocios en 1844 con una tienda de productos textiles en Montgomery, Alabama. Después de que sus dos hermanos se le unieran unos pocos años después, dieron al negocio el nombre de Lehman Brothers. Aceptaban algodón en bruto a cambio de sus bienes. Esto aumentó el volumen de su negocio porque la gente tenía más algodón que dinero y aumentó su margen de beneficio porque hacían dinero vendiendo bienes y después hacían más dinero vendiendo algodón. Más tarde abrieron una oficina en Nueva York y ayudaron a crear el  New York Cotton Exchange en 1870. Más tarde se unieron a la Bolsa de Nueva York y ayudaron a colocar sus primeras ofertas de acciones para el público a empresas como Sears, Macy's, B.F. Goodrich, Woolworth's y Studebaker. Fue una gran historia de éxito del sur de Estados Unidos.

Por desgracia, al principio del siglo XXI, Lehman Brothers estaba fuertemente implicado en el mercado de las hipotecas subprime e incluso aunque se salieron deprisa del mercado de la nueva basura, seguían manteniendo enormes cantidades de títulos de baja calidad y alto riesgo en su contabilidad. Cargaron con el muerto. Quebraron, con lo que sus activos se vendieron a otras empresas para pagar las deudas con sus acreedores. Los acreedores recibieron una parte de su dinero, pero soportaron pérdidas. Los clientes del banco apenas se vieron dañados, excepto en las pérdidas del mercado en general. Los grandes perdedores fueron los accionistas, soportando el mayor dolor quienes dirigían Lehman Brothers: la misma gente que había ganado toneladas de dinero durante el auge. No se acabó el mundo.

En este punto, un economista de la corriente principal se quejaría de que si permitimos la liquidación, habrá un contagio y una deflación desbocada y la economía entraría en un agujero negro. Echemos un ojo al papel de la deflación durante una crisis.

Primero, bajo la deflación, los precios de los bienes de capital caen dramáticamente. Esto pasa al principio con los precios en bolsa desplomándose, pero posteriormente acaban cayendo los precios de oficinas, almacenes, tiendas, etc.

Segundo, el precio de la mano de obra caerá al tiempo que aumenta el desempleo. Los salarios son algo más “rígidos” comparados con los precios de las acciones y los alquileres de espacio comercial, pero tienden a caer en términos reales si no son empujadas al alza por la intervención del gobierno y el subsidio del paro.

Tercero, los precios de los bienes de consumo también caerán, pero no tanto. La demanda de bienes de consumo “no discrecional” no es elástica. Cosas como la leche, l harina, el tabaco, la electricidad, las guarderías y los apps del iPhone tienen lo que los economistas llaman “demanda inelástica de renta”, porque no cambiamos la cantidad de compra ni cuando nuestras rentas aumentan ni cuando disminuyen. En el pasado, por ejemplo, la cantidad demandada de margarina realmente ha aumentado cuando nuestras rentas disminuyen.

Esto significa que en el proceso deflacionista correctivo, los precios del suelo, bienes de capital, materias primas y mano de obra caen en relación con los bienes de consumo. Esto ofrece oportunidades potenciales de beneficios a los empresarios para comprar estos recursos tan enormemente depreciados con el fin de fabricar productos a vender a los consumidores. En otras palabras, el proceso deflacionista es más un paragolpes que el agujero negro imaginados por los economistas de la corriente principal.

No solo aparecen oportunidades de beneficio, sino que las oportunidades laborales son más escasas y menos atractivas. Ambas influencias animan el comportamiento emprendedor y esto es un factor clave en cualquier proceso de recuperación correctiva.

Seguir el Plan Lehman Brothers generaría una contracción en actividades generadas por la burbuja y una expansión de las actividades generadas por el consumo. El ahorro se expandirá la relación con el consumo. Las grandes empresas encogerán o desaparecerán, mientras que empresas más pequeñas se expandirán para captar la parte restante del mercado. Se crearán nuevas empresas para aprovechar las oportunidades de beneficio (y para responder a la falta de oportunidades de empleo). Es bien sabido que las pequeñas empresas crean la mayoría de los nuevos empleos, aunque no es tan sabido que las nuevas pequeñas empresas son las que más empleos crean.

Recordemos que durante la minidepresión de 1980-82, Paul Volcker aumentó el tipo de interés de los fondos federales al 20%, acabando con la estanflación de la década de 1970 y dando paso a uno de los periodos más prósperos de la historia estadounidense. Este periodo ofreció asimismo un rico entorno económico con recursos baratos que Microsoft aprovechó para convertirse en un enorme éxito en el mercado del software de PC. Fijémonos también en que el estallido de las punto.com generó el mismo entorno para que Google aprovechara con el fin de convertirse en el rey del mercado de las búsquedas.

La postura de Bernanke/Bush/Obama no genera nada más que miseria y una deuda pública galopante. El Plan Lehman Brothers reequilibra las distancias entre el pez gordo “demasiado grande para caer” y los empresarios que nos harán configurar nuestro futuro.

 

 

Mark Thornton es miembro residente senior en el Instituto Ludwig von Mises en Auburn, Alabama, y es editor de la crítica de libros del Quarterly Journal of Austrian Economics. Es autor de The Economics of Prohibition, coautor de Tariffs, Blockades, and Inflation: The Economics of the Civil War y editor de The Quotable Mises, The Bastiat Collection y An Essay on Economic Theory.

Published Thu, May 26 2011 4:00 PM by euribe