Por Clyde W. Richey. (Publicado el 6 de marzo
de 2012)
Traducido del inglés. El artículo original
se encuentra aquí: http://mises.org/daily/5938.
La Reserva Federal debe asumir la
responsabilidad de nuestra recesión actual. Las semillas de esta recesión se
plantaron claramente en 1995 y llevaron a auges y declives insostenibles y
posteriormente a un alto desempleo, aumento en los precios del consumo,
compañías quebradas y deuda aumentada. Es apropiada en este momento una visión
general de los auges y declives de la Reserva Federal y las sorprendentes
similitudes con las de los bancos antes de que existiera Reserva Federal (y una
consideración de acciones para evitar estos auges y declives destructivos para
establecer una economía más sana).
Los problemas económicos actuales
Muchas de las explicaciones actuales
empiezan con la suposición de que los problemas empezaron en 2008. En realidad,
empezaron en 1995.
Desde enero de 1990 a diciembre de 1994,
la oferta monetaria M2 aumentó en unos relativamente modestos 322.000 millones
de dólares. Pero después, de enero de 1995 a diciembre de 1999, la oferta
monetaria M2 se disparó a unos estratosféricos 1.140.000 millones de dólares.
Ver a continuación la tabla de existencias de dinero M2. El resultado del
aumento fue crear el auge de las punto-com seguido del declive de las punto-com
en 2000.

Algunos economistas sí vieron
desarrollarse la burbuja de las punto-com. En 1999, George Reisman escribió: “Lo
único que puede explicar el actual auge inmobiliario (de las punto-com) es la
creación de dinero adicional nuevo”.
Cuando estalló la burbuja de las punto-com
en el año 2000, el gobierno y la Reserva Federal desafortunadamente no
permitieron que la economía se curara a sí misma como se había permitido en el
anterior declive de 1920/21.
El declive de la década de 1920 fue
realmente peor que el de las punto-com del 2000. En 1920, el desempleó saltó de
un 4% a casi un 12% y el PIB disminuyó un 17%; sin embargo
- no hubo estímulo fiscal,
- el presupuesto se recortó casi a la mitad y la deuda nacional se
recortó en un tercio,
- los tipos fiscales disminuyeron significativamente para todos los
grupos y
- la Reserva Federal no hizo prácticamente nada.
Como consecuencia, en 1922, el desempleo
bajó a justo por debajo del 7% y disminuyó al 2,4% en 1923.
Japón, experimentando problemas económicos
similares, hizo justamente lo contrario. Thomas E. Woods,
Jr. escribía en “The Forgotten Depression of 1920”:
Los grandes bancos, las agrupaciones industriales
y el gobierno se unieron, destruyeron la libertad de los mercados (…) [e]
impidieron la caída en los precios de los productos durante siete años. Durante
esos años, Japón soportó un estancamiento crónico y finalmente, en 1927, tuvo
una crisis bancaria de tal severidad que se vinieron abajo muchos grandes grupos
bancarios, así como muchas industrias.
En la depresión de diez años de la década
de 1930 y la recesión actual en este país, no se siguió el preferible modelo de
1920. Por desgracia, seguimos el modelo de 1920 de Japón.
Más fallos de la Reserva Federal
Repito que en 2000, la Reserva Federal y
el gobierno hicieron lo contrario de lo que se hizo a principios de la década
de 1920. En 2002, la oferta monetaria M2 iba a aumentar a unos dañinos
2.834.000 millones de dólares desde enero de 2000 a diciembre de 2007. El
resultado fue el destructivo declive inmobiliario de 2008. El declive de las
punto-com, el declive inmobiliario y el lío económico actual se originan todos
en el auge de 1995. La oferta monetaria M2 aumentada todos estos años por la
Reserva Federal no permitió que la economía se curara a sí misma. El resultado
fue unir todos los errores previos en un gran declive de 12 años.
Desde 1995, cuando empezó el ciclo de auge
y declive, a hoy, la oferta monetaria M2 aumentó en 5.553.000 millones de
dólares. El resultado fue la inflación. Los productos de consumo que costaban
100$ en 1995 cuestan 148$ (según la Oficina de
Estadísticas Laborales del gobierno federal) o 403$ (según Shadow Statistics,
una empresa privada) en 2011.
El economista y premio Nobel, Milton
Friedman escribió: “La inflación se produce cuando la cantidad de dinero
aumenta apreciablemente más rápido que la producción y cuanto más rápido sea el
aumento del dinero por unidad de producción, mayor será la tasa de inflación”.
Más peligroso que los aumentos del M2 pudo
haber sido el aumento en la base monetaria de 1.735.000 millones de dólares en
los tres años que van de septiembre de 2008 a septiembre de 2011 (Ver la tabla justada de la
bases monetaria de St. Louis). La base monetaria en los 23 años anteriores
a 2008 aumentó en unos relativamente pequeños 668.000 millones de dólares.
Bernanke, presidente de la Reserva Federal, dice que el enorme creación de
dinero en exceso no llevará a la hiperinflación y que tiene la situación bajo control.
Y añade Bernanke:
El Congreso nos concedió autoridad el
pasado otoño [de 2008] para pagar intereses en las cuentas de los bancos en la
Fed. (…) Los bancos por lo general no prestan fondos en el mercado monetario a
un tipo de interés inferior al que pueden ganar sin riesgo en la Reserva
Federal.
¿Podría ser por esto por lo que las
pequeñas empresas tienen hoy problemas para obtener un préstamo?
¿Qué causa los ciclos de auge y declive?
Está claro que empiezan con el aumento de la oferta monetaria. ¿Pero qué
convierte al exceso de dinero primero en un auge y luego en un declive? Roger
W. Garrison tiene la respuesta.
La teoría austriaca del ciclo económico
Roger W. Garrison, en The Austrian Theory of the Trade Cycle, explicaba primero cómo podía estimularse
la economía con ahorros en el consumo sin los consiguientes declives. Luego
mostraba cómo es el estímulo de la economía de la Reserva Federal lo que crea
el ciclo de auge y declive.
Garrison presentaba y contrastaba los dos
métodos en su lección de
50 minutos. Lo que sigue es mi versión abreviada.
El método del ahorro del consumidor: El
ahorro del consumidor no crea nuevo dinero porque proviene de la reducción del
consumo. Los ahorros van a acciones, bonos y cosas así y como consecuencia se
rebaja el tipo de interés y se proporcionan más fondos para la financiación de
proyectos empresariales.
El método de la Reserva Federal: Cuando la
Reserva Federal estimula la economía, rebaja el tipo de interés aumentando la
oferta monetaria. Como no tiene ahorros, crea nuevo dinero. Supongamos que la
Reserva Federal crea 1.000.000$ en nuevo dinero y con éste compra bonos a los
bancos. Ahora los bancos tienen 1.000.000$ extra en sus reservas. Se obliga a
los bancos a mantener en reserva o en la Reserva Federal solo una fracción (hoy
del 10%) de los préstamos que hacen con los depósitos que reciben de clientes.
El resultado es que la Reserva Federal y
los bancos pueden crear de la nada hasta 10.000.000$ de dinero nuevo en exceso.
El nuevo dinero rebaja el tipo de interés, igual que el método del ahorro del
consumidor. Sin embargo, es el nuevo dinero el que aumenta la oferta monetaria
e infla salarios y precios. El ahorro del consumidor no aumenta salarios y
precios.
Además, los consumidores no han reducido
su consumo y los tipos de interés más bajos les llevan a consumir más. Esto
hace que consumidores y empresarios estén en un tira y afloja sobre fondos,
bienes y servicios limitados.
A causa del aumento en salarios y precios,
los empresarios necesitan más dinero del que planearon originalmente para
terminar sus proyectos.
Si la Reserva Federal decide rescatar a
los emprendedores, debe repetir con los bancos otro ejercicio de crear más
dinero nuevo. De nuevo suben precios y salarios y de nuevo los empresarios
necesitarán más fondos.
Finalmente, por miedo a crear una
hiperinflación, la Reserva Federal dejará de inflar la oferta monetaria. Y
luego los negocios quiebran y aumenta el desempleo, todo a resultas de que la
Reserva Federal crea nuevo dinero para rebajar el tipo de interés para
estimular la economía.
En el resumen de su exposición, Garrison escribía:
Un aumento en el ahorro de los individuos
y una expansión crediticia orquestada por el banco central ponen en marcha
procesos de mercado cuyos efectos iniciales de asignación en la estructura de
capital de la economía son similares. Pero las consecuencias definitivas de los
dos procesos son muy diferentes: El ahorro produce un crecimiento genuino; la
expansión del crédito nos lleva al auge y el declive.
Ciclos de auge y declive antes de la Reserva Federal
Los ciclos de auge y declive no son algo
nuevo y han ocurrido desde el inicio de la Revolución Industrial. A finales de
la década de 1880, mucha gente en Inglaterra estaba convencida de que la causa
del ciclo de auge y declive era la expansión del crédito artificial por parte
de los bancos. Los bancos creaban el crédito artificial imprimiendo billetes
bancarios y emitiendo certificados de depósito a la vista que excedían el oro
en sus arcas.
En 1844, el Parlamento de Inglaterra
aprobó la Bank Charter Act para eliminar la expansión artificial del crédito de
los bancos. Sin embargo, la Bank Charter Act no previó que en realidad tanto la
emisión de certificados de depósitos a la vista como la impresión de billetes
bancarios eran las causas de los ciclos. El resultado fue que la Bank Charter
Act requería reservas del 100% solo para la impresión de billetes bancarios,
pero no para los certificados de depósitos a la vista. Por consiguiente, los
bancos dejaron de emitir billetes y en su lugar emitieron solo certificados de
depósitos a la vista, que no tenían que estar respaldado por reservas al 100%.
Esto continúa hoy. Por tanto, los ciclos de auge y declive sobrevivieron y
hoy siguen entre nosotros.
Impidiendo futuros ciclos de auge y declive
A principios del siglo XX, Ludwig von
Mises entendió la causa y la medicina para el ciclo de auge y declive. Además,
entendió el daño que hacía a la economía la rebaja del tipo de interés.
Escribía:
Limitando el uso de medios fiduciarios
(papel moneda) (…) ya no sería posible que los bancos emisores de crédito
queden por debajo del tipo de interés de equilibrio e introduzcan nuevas
cantidades de medios fiduciarios con la consecuencia inmediata de un estímulo
artificial para las empresas y la inevitable consecuencia final de la temida
crisis económica.
F.A. Hayek explicó con más detalle la idea
en 1933.
Roger W. Garrison, en su lección de 50
minutos “The Austrian
Theory of The Trade Cycle”, nos proporciona las causas completamente
desarrolladas del ciclo de auge y declive.
Clyde Richey es profesor emérito de
mercado inmobiliario en la Leeds School of Business de la Universidad de
Colorado en Boulder.